Ser felices quiere decir ver el mundo tal y como se desea
Lo que oyes lo olvidas, lo que ves lo recuerdas, lo que haces lo aprendes.
Hacer caldo gordo a escribas y fariseos.
Es engaño triste y vano, consolarse con la mano.
Hacer como el carpintero: medir dos veces, para cortar una vez.
Del reir viene el gemir.
A consejo ido, consejo venido.
Ni te compres limas, ni te compres peras, ni te comprometas en donde no puedas.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
¿Vas a seguir, Abigaíl?.
El corazón no habla, más adivina aunque calla.
Cargos son cargas.
A beber y a tragar, que el mundo se ha de acabar.
Chupar de la teta.
Acertar una y errar diez, mal acierto es.
Primero comer, que ser cristiano.
Matar dos pájaros con una piedra.
Dinero ten, y a todo parecerá bien.
Cuando uno se enoja, la razón se va de paseo.
No hay escritor, por modesto que sea, que no piense en ser algo
La paz con una porra en la mano es la guerra
Las palabras y las cerezas, unas asen de otras.
Por tu corazón juzgarás al ajeno, en malo y en bueno.
Abrir al hombre y dar lugar por donde le entren al melonar, sería necedad.
El cerebro es embustero; el corazón verdadero.
El dinero requiere tres cosas: saberlo ganar, saberlo gastar y saberlo despreciar.
Quien se aconseja a sí mismo se enfada
No juzgues el barco desde tierra
Hacer una tempestad en un vaso de agua.
Cuenta treinta y tres antes de decir, y noventa y nueve antes de escribir.
Casa de mantener, castillo de defender.
Hombre refranero, medido y certero.
Una equivocación, cualquiera la tiene.
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
Guarda que comer y no que hacer.
Cuando se ocupa demasiado tiempo en algo o se pierde el tiempo inútilmente.
Escucha tu corazón... que sabe.
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
Las sueños, sueños son.
Saber uno los bueyes con que ara.
Lo que se deja al tiempo es del tiempo
Manda, manda, Pedro y anda.
Me lo dijo un pajarito ya casi para volar, todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
El idiota grita, el inteligente opina y el sabio calla.
Lo que hace tu mano derecha que no lo sepa tu izquierda.
El malo para mal hacer, achaques no ha menester.
El cuerpo eterno del hombre es la imaginación
Ajo, agua y resina; a joderse, aguantarse y a resiganrse.
El que no tiene experiencia, que tenga imaginación.