Quien se casa por dinero, no se llama caballero.
El pecado te acusa.
El que juega con fuego, se quema.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
La llaga sana, la mala fama mata.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
Lo dicho, dicho está.
Por la facha y por el traje, se conoce al personaje.
Agua trae en el cuerpo luna con cerco.
El adulador corrompe a su patrón rascándole la espalda
A confite de monja pan de azúcar.
Hombre probo y recio, no tiene precio.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?; jarrito viejo, ¿dónde te botaré?.
Aquél es buen día, cuando la sartén chilla.
A quien a otros ayuda, de veinte años le pare la burra.
El que da porque le den, engañado debe ser.
Para el solano, agua en mano.
Quien por su seso se guía, hará cualquier tontería.
Quien dice lo verdadero, no peca por embustero.
Mala es la guerra para los que tienen un hijo en ella.
No se puede sopear con gorda, ni hacer taco con tostada.
Si quieres que te vengan a ver ten la casa sin barrer
Tu hablar te hace presente.
Las deudas de juego son deudas de honor.
Julio, siega y pon tres cubos.
Quien busca mucho, al fin topa, aunque sea una muda de ropa.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Ayer entró rogando y hoy entra mandando.
Con la que entiende de atole y metate, con ésa cásate.
A quien hace mal, uno, al lisonjero, ninguno.
A tambor mayor, diana no.
Cuando el sartén chilla, algo hay en la villa.
El que quiere besar, busca la boca.
Ser un mordedor de pilares
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
El más feliz parto, tiene algo de "jarto".
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
A la hija casada sálennos yernos.
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto.
No es lo mismo hablar con el torno que con las monjas.
Hace mucho más año un hacha en la boca que en la mano.
Cuando soplan vientos de cambio, algunos constryen muros, otros molinos.
Hombre casado, burro domado.
Al no ducho en bragas, las costuras le hacen llagas.
El viejo en su tierra y el mozo en la ajena miente de igual manera.
Variante: El perro viejo, si ladra, da consejo.
Un abogado y un asno, saben más que un abogado.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Habla siempre que debas y calla siempre que puedas.
Ni hablar mujer, traes pistola.