A mejor cazador se le va la paloma.
Por San Martino, se prueba el vino y se mata el cochino.
Suegra y sin dinero, al brasero.
El que se ajunta con perro a ladrar aprede.
A la puta, el hijo la saca de duda.
El perro con rabia, de su amo traba.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
El gorrón tiene que ser sufrido.
De la discusión surge la luz.
Tumbando y capado.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
Cuando alguien tiene un vicio, o se caga en la puerta o se caga en el quicio.
¡Palabra!, dijo la loba a la cabra.
Quieres taparle el ojo al macho.
No pongas al ruin en zancos; que te escupirá desde lo alto.
Mas vale un grito a tiempo que un sermón bien deletreado.
Cada uno se rasca donde le pica.
Bolsa que mucho clama, pronto se acaba.
Si quieres cruzar el río, tienes que mojarte los pies.
Hombre chiquitín, alcahuete y saltarín.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
Quien se quemare, que sople.
Hombre difamado, peor que ahorcado.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
Quien escurre el bulto, se evita el insulto.
Lengua del mal amigo más corta que cuchillo.
Cuidado, que el diablo es puerco.
Al comer chorizos, llaman buenos oficios.
La cabra siempre tira al monte.
Porque un día maté a un perro, mataperros me llamaron.
El letrado y la paciencia ganan la sentencia.
Aún queda el rabo por desollar.
A la mujer bailar y al burro rebuznar, el diablo no les debió enseñar.
El gato de Mariramos halaga con la cola y araña con las manos.
Cada cual a lo suyo.
Cuando dos se quieren bien, con uno que coma basta.
Ocasión que se pasó, pájaro que voló.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
Quien gana la primera, pierde la postrera.
Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.
Gana tenía de tronchos quien besaba al hortelano.
Mala señal es para la moza cuando la llaman señora.
Contra gustos no hay nada escrito.
Quien convida al cantinero, o está borracho o no tiene dinero.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
Cabeza loca, la pierde su boca.
Quien sabe adular sabe calumniar.
Huye de las querellas; no seas parte de ellas ni testigo.
Anda el hombre a trote por ganar su capote.