Cien ratones a un gato, le dan un mal rato Cien refranes, cien verdades.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
Huerto y molino, lo que producen no lo digas al vecino.
En este mundo redondo quien mal anda mal acaba.
Prohíbe a un tonto que haga una cosa, y eso es lo que hará.
Pocos llevan al santo y muchos lo arrastran.
La buena hilandera en invierno acaba la tela.
Ave vieja, no está segura en jaula nueva.
No digas que eres pobre a quien no te puede hacer rico.
Cuando no lo dan los campos, lo hacen los Santos.
Enero mes de frío, nieve y puchero.
Borrachez de agua, nunca se acaba.
Bien convida, quien prestó bebe.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
Más listo y despierto que el ojo del tuerto.
El que no tiene cabeza, tiene que tener pies.
Donde hay saca y nunca pon, presto se acaba el bolsón.
Cuando llora el heredero, sus lágrimas no caen al suelo.
Más vale dejar a tu hijo con mocos que cortarle las narices.
Se encontró con la horma de su zapato.
No es oro todo lo que reluce, ni harina lo que blanquea.
Diciembre tiritando, buen enero y mejor año.
Muy estirar la Cuerda, el arco quiebra.
El que quiera la fruta tendrá que trepar al árbol.
El cantar, alegra el trabajar.
La madera de enero no la pongas al humero; déjala estar cortada, que ella se curte y amansa.
El día que hayais envenenado el último río, abatido el último árbol, y asesinado el último animal, os dareis cuenta que el dinero no se puede comer.
Ni para Dios, ni para el diablo.
Dibujar pasteles para matar el hambre.
Llegar al humo de las velas.
Para sana diversión no abuses de la ocasión.
Oye los consejos la vieja como el gotear de las tejas.
La muerte a nadie perdona.
Lo imposible, en vano se pide.
Zapato que aprieta, no me peta.
Al ganado esquilado manda Dios viento moderado.
Más grande que el apetito, el ojo que mide el frito.
Buena es la carne; buena es la cecina; mejor es la cocina.
El orgullo suele ponerse la capa de la humildad.
Paga para que te acrediten.
Según es el pájaro así es el nido.
Más vale copa en mano que bodega en retrato.
Con quien no tiene más Dios que su plato, poco trato.
Vale más una vieja que un pejeverde.
Quien muere, ni cobra, ni paga, ni debe.
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
Dios le dio novia y el diablo le dará hijos.
El envidioso es de tal ser, que no se le indigesta lo que come sino lo que ve comer.
Ojos que bien se quieren, desde lejos se saludan.