No prediques en desierto, ni machuques hierro yerto.
Huir por vileza es vergüenza, evitar un peligro es prudencia.
Jugar la vida al tablero.
Llamar al gato, gato.
De la buena hierba me libre Dios, que de la mala me libro yo.
A cabo de cien años, marido, soy zarco o calvo.
El destino baraja, nosotros jugamos.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
Vecinas porque les digo las mentiras.
Quien más bebe, más sed tiene.
Muchas candelitas hacen un Cirio.
Puedo derrotarte físicamente con o sin razón, pero solo puedo derrotar tu mente con un razonamiento.
El tropezón enseña a sacar el pie.
No hay que llevar cocos al puerto.
La persona mal nacida, si no la caga a la entrada, la caga a la salida.
O Corte o cortijo.
Presidente bueno, como abuelo en putrefacción.
La música calma a las fieras.
Chica es la aguja, y se halla si bien se busca.
Ningún rico se recuerda, cuando era mozo de cuerda.
Beso, queso y vino espeso.
Hay golpes tan fuertes en la vida, yo no sé!
El hombre sin honra, más hiede que un muerto.
Más vale oler a asno que a muerto.
A consejo ido, consejo venido.
Negocio que no da para llegar a las diez, mal negocio es.
Cabeza calva, peinada antes del alba.
Borrego recién pelado, no lo lleves al mercado.
Siempre la cuba huele a la uva.
Una retirada a tiempo es una victoria.
Más vale acostarse sin cena que levantarse con deuda.
El que va a las Indias es loco, y el que no va es bobo.
El agua lo lava todo excepto la mala fama.
¡Sé siempre el primero, incluso para los golpes!
Belleza y dinero, primero lo postrero.
Antes con buenos hurtar que con malos rezar.
Bromas y aceitunas, pocas o ninguna.
Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.
A todo coche, le llega su sábado.
Hoy en día, ya no respeta, ni el pájao a la escopeta.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
Hija la primera, del padre entera.
El que no se embarca, no se marea.
Barba remojada, medio afeitada.
En casa del pobre, la plata se vuelve cobre.
Agua de mayo, crece el pelo un palmo.
Está como la reina mora que a veces canta y a veces llora.
En los grandes aprietos, crece el entendimiento.
Gala sin oro, aunque cueste mucho, luce poco.
Cuando al soldado le hablan de usted, o lo han jodido o lo quieren joder.