O se tira de la cuerda para todos, o para ninguno.
Aquel a quien mil dedos acusadores señalan, muere sin estar enfermo.
Rubias o morenas, cuando pierden el tinte, dan pena.
El jornal del pobrete, por la puerta entra y se va por el retrete.
Tienes más cara que un saco perras.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
A la que parió harto no la engaña un parto.
Se dice el pecado, pero no el pecador.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
Más vale aliento de madre que leche de ama.
Por donde la cabra pasa, todo lo arrasa.
El malo siempre piensa engaño.
La mano que no puedes morder, bésala.
No se va al cielo a caballo.
A cada pajarillo agrada su nidillo.
Uno es el que trabaja y otro el que se lleve la ganancia.
Conejo que bien corre, no lo asan.
Oro en manos de pobre, parece cobre.
En burlas ni en veras, con tu señor no partas peras; darte ha las duras y comerse ha las maduras.
Hablando del rey de Roma y por aquí asoma.
Cantad al asno y soltará viento.
A quien le pique el alicante, que llamen al cura que le cante.
Las cañas se vuelven lanzas.
Juegos de manos son de bananos.
Cuida bien a tu amigo y no menosprecies a tu enemigo.
El melón y el casamiento ha de ser acertamiento.
No hagas bien por el concejo, ni compres burro viejo.
Cántaro roto para tiesto vale.
Por San Pedro, cada pastor con su rebañuelo.
Se está ahorcando con su propia soga.
No vendas la piel antes de cazar al oso.
El pobrecito no es loco, pero le falta muy poco.
De los tuyos hablarás, pero no oirás.
Lo que fuere sonará.
Niebla en alto, lluvias en bajo.
Nada tiene al que nada le basta.
Año malo, panadera en todo cabo.
Muerto, ¿quieres misa?.
A la hija muda, su madre la entiende.
Más ordinario que un sicario en un burro.
A hija casada, los yernos a la puerta.
Quien tiene dos y gasta tres, ladrón es.
Mal me quieren las comadres, porque les digo verdades; mal me quieren las vecinas, porque les digo mentiras.
A quien se hace oveja, el lobo se lo come.
Dar puntadas.
Sabemos del otoño cuando la hoja llega al moño.
No te ensañes con el vencido, pues puedes correr su suerte.
Muchas hormigas matan un camello.
A cordero extraño, no agasajes en tu rebaño.