El que ganó y calló, hizo lo que debió.
Yo le digo que se vaya y él desátase las bragas.
La mayor ventura es gozar de la coyuntura.
Eso no te lo despinta nadie.
Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
Cuando la vieja se alegra, de su boda se acuerda.
Las obras de caridad dicen quien es hombre de bondad.
Hacérsele a uno algo cuesta arriba.
El hábito no hace al monje, ni la venera al noble.
El diablo es puerco.
Idiota y tozudo, no hay mejor burro.
Quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.
Cuando el hombre más tiene, más quiere.
Alábate pollo, que mañana te guisan Alábate, asno, que te crece el rabo.
La mierda cuando la puyan hiede.
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
Por la barriga y la ubre, la que es vaca se descubre.
Como me crecieron los favores, me crecieron los dolores.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
Hermosura de hembra, mil desazones siembra.
Santo que mea, maldito sea.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
El que consigue algo tiene mucho, pero el que guarda tiene más.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
Hombre harto, no es comilón.
Más pica espuela de celos que de aceros.
Al potro que le alabe otro.
El hombre reina y la mujer gobierna.
Lo bien hecho bien parece.
La felicidad es como un león insaciable
Dios no se queja, mas lo suyo no lo deja.
Lástima grande que no sea verdad tanta belleza.
En paellas y en culos, cada uno tenemos uno.
Es mejor compadecer que ser compadecidos
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
Cada gusto cuesta un susto.
Ni asno rebuznador, ni hombre porfiador.
Hombre anciano, juicio sano.
Rogar al Santo, hasta pasar el tranco.
Ave de pico, no hace al amo rico.
A caballo dado no se le ve (el) colmillo. (v. tb. "A caballo regalado...", más abajo
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
El que no arriesga nada lo arriesga todo.
Ni miento ni me arrepiento.
La alegría todo mal espanta
Cada uno con su humo.
La mujer casada y honrada, la pierna quebrada.
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
Escribir es un placer secreto y pecaminoso