El que bien ama, tarde olvida.
Negocio de enterrador, negocio asegurador.
Buen queso y vino espeso, y con éste que sea largo el beso.
No busques la verdad, solo deja que te abriguen las opiniones.
Quien promete amor eterno es porque desconoce los cuernos.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
¿Qué es la lengua en la boca del virtuoso? Es la llave que abre un tesoro.
A quien te da el capón, dale la pierna y el talón.
Las palabras solo son buenas cuando van acompañadas de las obras.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
Putas viejas, al mercado, que ya el pie se ha despertado.
Lo que no fue tua año no fue tu daño.
Cazador de Galgo, escopeta y hurón, no reñirán sus hijos por la partición
¡Qué lindo don Diego, si no fuera muerto!.
La abeja y la oveja, en abril dejan la pelleja.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
Después de estirar la pata, de nada sirve la plata.
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.
Ni estopa con tizones ni mujer con varones.
El que esta arriba, no se acuerda del que esta abajo.
Manos besa el hombre, que querría ver cortadas.
A las obras me remito.
Tratar (uno) a los demás tal como lo tratan.
Edificar sobre arena no es buena labor.
Llegar a la capada.
A fin de año, remienda tu paño.
De San Martín en adelante ya no hay diablo que aguante.
Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar, perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo.
El ocioso vale para la plaza pero no para el trabajo.
No eres más bruto porque no eres más grande.
Un hombre feliz es como un barco que navega con viento favorable.
El sol sale para todos y cuando llueve, todos nos mojamos.
A espalda vuelta, no hay respuesta.
Ya que lo tenía concertado, estorbómelo el verdugado.
El Abad de Compostela, que se comió el cocido y aún quiso la cazuela.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
La dentadura o la moza, no se presta ni se endosa.
La inocencia de un ratón puede mover un elefante.