Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
Los hijos del herrero no tienen miedo a las chispas.
Con agua pasada, no muele el molino.
Nunca amarga el manjar por mucho azúcar echar.
No hay atajo sin trabajo.
De lo que por sutil se quiebra, no hagas hebra.
El barro se endurece al fuego, el oro se ablanda.
No digas que va a llover, sin sentir gotas caer.
No hay oficio como el de alfarero, que de barro hace dinero.
Entre dos piedras molares, no metas los pulgares.
La joya no puede ser pulida sin fricción, ni el hombre perfeccionarse sin dificultades.
En boca cerrada no entran moscas.
A la gallina no le pesan sus plumas.
A la vulpeja dormida, no le cae nada en la boca.
Contra la gota, ni gota.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
Quien huelga no medra.
Cada uno limpia la nieve delante de su casa sin preocuparse de la escarcha en el tejado ajeno.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
Árbol que no arraiga no crece.
A quien tiene ropa y duerme en el suelo, no le tengas duelo.
No hace plata quien más suda, si la suerte no le ayuda.
A borrica arrodillada, no le dobles la carga.
De arriero a arriero no pasa dinero.
Ruidosa corriente, no ahoga la gente.
Ningún hombre honesto se hace rico en un momento.
Casa en que no hay un viejo, no vale un arvejo.
Mal oledor, mal catador.
No al moco, sino donde cuelga.
No hay largo que no se incline, ni enano que no se empine.
No importa lo el ancho y lo grueso, sino lo que dura tiezo...
A quien nada vale, no le envidia nadie.
Quien no arrisca, no aprisca.
La que ha sido campesina, ni con guantes se pone fina.
Ni raja, ni presta el hacha.
A buen sueño, no hay cama dura.
Ni patos a la carreta, ni bueyes a volar, ni moza con viejo casar.
Nadie da lo que no ha.
Al mal segador la paja estorba.
Puerco no se rasca en javilla.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
Buena ventura solo con otra dura.
Para el amor y la muerte no hay casa ni cosa fuerte.
Cuando no hay blanditas, le entramos a las duras.
Nada hay nuevo bajo el sol.
El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere.
No se escarmienta, mi viejo, sino en el propio pellejo.
Arroz que no se menea, se quema.
Ira no obra Justicia.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.