No hay montaña sin niebla, de la misma forma que no hay hombre de mérito sin calumnias.
Buen buey no pisa mata, y si pisa no mata.
Palo de madera dura aguanta la rajadura.
A dos puyas no hay toro bravo.
Ni de las flores de Marzo, ni de la mujer sin empacho.
El árbol con demasiadas hojas no da siempre frutos sabrosos.
Donde no hay harina todo es mohína.
Poca hiel corrompe mucha miel.
No hay cuna que más apriete que la del mismo palo.
Muerto que no hace ruido, mayores son las súas penas.
A la fuerza ahorcan.
Hacer una cosa contra viento y marea.
A la muerte pelada no hay puerta cerrada.
Quien se mete a maromero, se puede romper el cuero.
Dos montañas no se pueden juntar, pero dos piedras sí.
Los pies del hortelano no echan a perder la huerta.
No hay dicha, sino diligencia.
Al hombre duro, lanza en mano y vino puro.
Quien duerme no coge liebre.
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
No es nada, que del humo llora.
El tiempo todo lo pone a prueba.
El amor nunca hizo ningún cobarde.
El trigo tardío no alcanza al temprano, ni en paja ni en grano.
Mucho tocado y poco lixo.
Sobre mojado llueve, y sobre seco a veces.
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
Bala que zumba, no mata.
Quien al molino va, enharinado saldrá.
La hierba que está para un burro, no hay otro que se la coma.
La nieve no rompe las ramas del sauce.
Mientras no hay viento, no hay mal tiempo.
En el mundo no hay nada difícil siempre que el hombre tenga asiduidad.
De la nieve no sale más que agua
No hay nada nuevo bajo la capa del cielo.
Fruta que pronto madura, poco dura.
A árbol caído, todo son piedras.
Con pedantes, ni un instante.
No hay viejo sin dolor.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
No está siempre el agua clara, ni el palo para la cuchara.
El que no arriesga un huevo no saca un pollo.
Quien no se arriesga, no pasa la mar.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
Dura el nombre más que el hombre.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
Ni sábado sin sol, ni moza sin amor.
Todo, no importa cuán finamente esté hilado, acaba finalmente saliendo a la luz
No pasa seguro quien corre por el muro.