Cada palo que aguante su vela.
La vida no estaría cara, si la gente trabajara.
El pobre de su pobreza no sale.
Cabra que tira al monte, no hay cabrero que la guarde.
Para cuchillo que corta, no hay carne dura.
Si en Abril hay lodo, no se perderá todo.
No pongas al ruin en zancos; que te escupirá desde lo alto.
Trabajo de muchachos y arada de borricos, no vale un perro chico.
El diablo nunca duerme.
Calor de paño, jamás hizo daño.
Nada es fácil para el falto de voluntad.
No hay enemigo fácil, pero sí amigo difícil.
A la sierra, ni dueña ni cigüeña.
El que tiene tejado de vidrio no tira piedras al de su vecino.
De millor palla fixen eu esterco. De mejor paja hice yo estiércol.
De tejas para abajo, todo el mundo vive de su trabajo.
No hay peor cuña que la del mismo palo.
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
Ser lento en dar es como negar.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
Agua, ni quiebra hueso ni descalabra.
Al enemigo, ni agua.
La hierba no crece en el camino que une las casas de los amigos.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
Un hombre no vaga lejos de donde se está asando su maíz.
No hay burro calvo, ni calabaza con pelo.
Cuanto más escarba la gallina, más tierra se echa encima.
No hay alguno tan pobre que la muerte no le sobre.
Ni quito ni pongo rey.
Honra sin provecho no duerma bajo mi techo.
Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen.
Una golondrina no hace verano.
Nunca pares donde haya perros flacos.
El mosquito no se apiada del hombre, por más flaco que esté.
Al agua corriente y al cristal, no se le pega na.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Navarro, ni de barro
Lo bailado nadie me lo quita.
Árbol copudo da sombra, aunque no dé fruto.
A nadie le amarga un dulce, aunque tenga otro en la boca.
Si el liso viera y la víbora oyera no habría hombre que al campo saliera.
A una bola no se le puede sacar punta.
Un copo de nieve nunca cae en el lugar equivocado.
El arado rabudo, el arador, barbudo.
Quien no madruga, no caza boruga.
Como el perro del hortelano, ni come ni deja comer.
Sin tacha ninguna, no hay mujer ni mula.
Nadie da sino lo que tiene.
Nace en la huerta lo que no siembra el hortelano.