Cultiva centeno, mientras brilla el sol.
No hay mucho que no se acabe, ni poco que no alcance.
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
Con bolsillo ajeno, todo el mundo es limosnero.
Antes de acabar, nadie se debe alabar.
En cabeza loca, ni se tiene, ni dura, ni para cosa.
De molinero mudarás, pero de robado no escaparás.
Grano a grano, se llena el granero.
En cualquier sitio se cuecen habas.
Compra de quien heredó, y nunca al que lo sudó.
O follamos todos o tiramos la puta al rio.
Nadie se muere hasta que Dios quiere.
Si la serpiente oyera y el escorpión viera, no habría hombre que al campo saliera.
Los pies del hortelano no estropean lo plantado.
No hay nadie más sordo que quien no escucha los consejos de otro.
Quien con hembras no fornica, o es cachorro o es marica.
La naturaleza se toma el mismo trabajo en hacer a un mendigo que a un emperador.
No ha nacido aún quien cuide lo ajeno.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
Quien no madruga, no caza boruga.
No hay más sordo, que quien no quiere oir.
Raras veces es mal año en campo bien sembrado.
Propagación mear no espuma.
No hay que perder una tripa por no hacer bulla.
El que nada duda, nada sabe.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
De ninguno seas muy compañero.
No hay alguno tan pobre que la muerte no le sobre.
Fruta verde, los hombres la compran y los pájaros no la quieren.
Cada necio quiere dar su consejo.
él que no aprecia uno, no puede conseguir mil.
No son todos ruiseñores los que cantan entre las flores.
Quien acomete vence.
Quien anda en malos pasos, en uno quedará atascado.
El que canea, no calvea.
Conforme es el árbol así es el fruto.
Sin padrino no se hace ni el milagro del Santo Cucarro, que con agua y tierra hacía barro.
Bestia es, y no persona, quien de lo ganado goza.
Quien trabaja con afán, pronto ganará su pan.
Donde se pace, que no donde se nace.
El maíz que se coge en esa tierra se puede dejar pilar en el culo de una aguja de arria.
El que no tiene hechas no tiene sospechas.
El que no ama, no se desilusiona.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
El árbol no niega su sombra ni al leñador.
Quien en ruin lugar hace viña a cuestas saca la vendimia.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
Caga el cura, caga el Papa, y de cagar, nadie se escapa.
Quien de los suyos se aleja, Dios le deja.
Todo bicho que camina, va a parar al asador.