No solo de pan vive el hombre.
Lo que se hace un día, es semilla de felicidad para el día siguiente.
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.
A nadie le huelen mal sus pedos, ni le parecen sus hijos feos.
Ninguno más fama tiene que la que darle quieren.
Ninguno se embriaga del vino de casa.
Los ajos en Navidad, ni ácidos sin por sembrar.
Contra la gota, ni gota.
Ama sois mientras el niño mama; después ni ama ni nada.
Ricos, pobres, flacos, gordos, todos mordemos el polvo.
Quien duerme no coge liebre.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
Nadie da duros a cuatro pesetas.
Si no plantas en primavera, no recogerás en otoño.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
Dale un golpe a todas las plantas y ninguna caerá
Partí una, partí dos, partí tres..., salieron vanas. Las palabras de los hombres son como las avellanas.
Quien gasta todo lo que gana, nunca engorda la marrana.
Un hombre es un hombre aunque sea un comino.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
El que mucho fía, se queda con la bolsa vacía.
Ira no obra Justicia.
Solo no da traspiés el que no tiene pies.
Quien por malos caminos anda, malos abrojos halla.
De ausente a muerto, no va un dedo.
Sin puta y ladrón no hay generación.
Boca de verdades, temida en todas partes.
El que calla, no dice nada.
Ni pidas a quien pidio, ni sirvas a quien sirvio.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
Cuando un hongo ha crecido, ya no vuelve a entrar en la tierra.
Al hombre que camina, no se le paran las moscas encima.
Al tiempo del higo, no hay amigo.
Quien va sin apuro, camina seguro.
El que cuida la higuera, comerá de su fruto.
Los grandes hombres no son grandes a todas horas ni en todas las cosas.
El que bien reparte, se lleva la mejor parte.
Siempre le dan habas al que no tiene muelas.
Ninguna ley va a servir, si no hay quien la haga cumplir.
Quien no oye consejo no llega a viejo.
Gotita a gotita, la sed crece y no se quita.
Fruta nueva, si no está madura, no es buena.
Regostóse el asno a las berzas, no dejó verdes ni secas.
De uvas a peras.
El que no duda, no sabe cosa alguna.
El que nada debe, nada ha adquirido a plazos.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
El que no chilla, no mama.
Nunca te acostarás sin saber una cosa más.