No hay cosa más barata que la que se compra.
Hay quién está siempre ocupado pero nunca hace nada.
Bachiller en artes, burro en todas partes.
Hay que dar el todo por el todo.
Ladran, pues cabalgo.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
La vida es un gorro; unos se lo ponen, otros se lo quitan.
La bendición del Señor trae riquezas, y nada se gana con preocuparse.
Como mi padre es rico, no quiero cerrar el pico.
Buscarle la quinta pata al gato.
Buscaba el necio su asno y lo llevaba debajo.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
No esperes que otro haga por lo que a ti se te paga.
El que no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
No lleva ya vida honesta, la que con varios se acuesta.
Si tú entiendes, las cosas son como son; si tú no entiendes, las cosas son tal como son.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
De Castilla el trigo, pero no el amigo.
Mujer asomada a la ventana o es puta o esta ENAMORADA.
Lisonja hostiga, nobleza obliga.
Romperse el brial, más vale bien que mal.
El que paga a lo primero, pierde a lo postrero.
El que se casa fuera, o la trae o la lleva.
Para bien hablar, antes bien pensar.
Comer bien o comer mal, va en un real.
Entre amigos honrados, cumplimentos dispensados.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
La labranza no tiene acabanza.
Los jovenes ricos, saben el precio de todo, pero el valor de nada.
A buena suela, mala pieza.
Entre hermano y hermano, no metas la mano.
El sueño es hermano de la muerte.
Después de lo hecho, todos dan consejo.
De quien mira al suelo, no fíes tu dinero.
Hacer la plancha.
Al amigo cuando lo pruebas, a veces chasco te llevas.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
El que presta un libro es tonto, y más tonto el que lo devuelve.
Cada uno se apaña según tiene maña.
Huerto, mujer y molino, quiere uso continuo.
Cuando un hombre retrocede es para retirarse. Cuando una mujer retrocede es para coger carrerilla.
El beber es caballero, y el comer villano y grosero.
Todo en la vida tiene su medida.
Las palabras no cuestan plata.
Lo que para ti no quieres, para otro no desees.
La gala del estudiante, en cuello y guante.
De lo que no sabes, no hables.
El que paga descansa, pero el que cobra aún más.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.