Cortesías engendran cortesías.
Casa hecha y mujer por hacer.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Con hombre egoísta, ni de trato ni de vista.
Una vez engañan al prudente y al necio veinte.
Rodilla de lana a su dueño engaña.
Quién defiende su tiempo, defiende su dinero.
A palabra necias, oídos sordos.
El que trabajando se hizo rico, vivió pobre y murió rico.
Si prometes y no das, mal vas.
Más vale un "toma" que dos "te daré".
Bien o mal, casado nos han.
Necesitado te veas.
Más vale tener que dar, que tener que mendigar.
Boca ancha, corazón estrecho.
Al comprar caballos y al tomar mujer cierra los ojos y encomiéndate al Señor
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
Cuando la puta está a la puerta y el oficial tiene cerrada la tienda, ten por cierta la fiesta.
A palabras necias, bofetones.
Dar puntada sobre puntada, como sastre en víspera de pascua.
Amigo de muchos, amigo de ninguno.
Casar, casar empieza bien y termina mal.
La burla, para quien le gusta.
En la iglesia la oración, y en la cama la función.
Hacer la de Lucas Gómez; tu te la traes, tu te la comes.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
Con un mucho y dos poquitos se hacen los hombres ricos.
El vino con el amigo.
La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
Para la iglesia nada es secular, menos aquello que es pecaminoso
Entre hermanos, dos testigos y un notario.
El que no tranza no avanza.
Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero.
Ningún hombre honesto se hace rico en un momento.
Hablar a tiempo requiere tiento.
Favorecer, es por norma perder.
Chivo que se devuelve se esnuca.
Un ten con ten para todo está bien.
Haciendo y vendiendo irás subiendo.
Por dinero baila el perro y por pan si se lo dan, y no por el son que toca el ciego.
A la par es negar y tarde dar.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
El zapatero, juzgue de su oficio y deje el ajeno.
Es de sabios, cambiar de opinión.
No se puede servir a dos señores.
El que no te conozca, que te compre.