Con promesas no se cubre la mesa.
Sirve de poco hacer mucho, pero no lo que se debe.
Si un negocio te abruma por el principio, comiénzalo por el fin.
Medico curate a ti mismo.
El Diablo no se harta de romper suelas.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
Mas vale ser rico y sano, que pobre y enfermo.
Muchos a dispoñer, ningún a cumprir.
Para mal casar, mejor nunca maridar.
Como el perro del hortelano, ni come ni deja comer.
Si no lloras, Sino sufres, si no te desgarras... no es amor o ¿tienes otra opción?
Consulta a tu mujer y haz lo contrario a lo que te aconseje.
No digas tu secreto al amigo, por si mañana es tu enemigo.
Manda y descuida; no se hará cosa ninguna.
Más te sacará del apuro un real tuyo que un duro del vecino.
Para aprender, nunca es tarde.
Pobre no es aquel que tiene poco, sino aquel que teniéndolo todo, quiere aún más.
El que tiene narices, no manda a oler.
Abusar es mal usar.
No trepes muy alto, no sea que la caída sea más fuerte.
Hablar de la edad y del dinero es conversación de arrieros.
La avaricia es como el fuego, cuando más leña se pone, más arde.
Es como tener un tío en Alcalá, que ni tienes tío, ni tienes na.
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
Daño es ser engañado una vez, dos, necedad es.
Durar menos que un caramelo a la puerta de una escuela.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
Quien duerme no coge liebre.
La única riqueza no es la posesión sino el uso.
Quien no se arriesga no cruza el río
A gran hambre no hay pan malo, ni duro ni bazo.
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
El buen vino sin ramo se vende.
A casa de tu hermano no vayas de ordinario, y menos si es casado.
Blas, si por malvas vienes, mal vas.
A misa, no se va con prisa.
Nada se puede esperar de quien no tiene hogar.
Que quiera, que no quiera, el asno ha de ir a la feria.
Modestia exagerada, modestia falsa.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
El que no arriesga, no pasa el río.
No incluyas en la lista de tus amigos al hombre que aplasta sin necesidad un gusano
No se puede estar en la procesión y repicando.
Cuanto en tu casa me metí, mejor callar lo que vi.
Haz el bien y olvídalo.
No temas a la competencia, teme a tu propia incompetencia.
Entre más apuro menos prisa.