Habla no cuando quieras, sino cuando puedas.
Excava el pozo antes de que tengas sed.
Llevar las cosas por rigor, no es lo mejor.
Burro adornado, busca mercado.
Bienes mal adquiridos, a nadie han enriquecido.
Cerdo que no madruga, no come caca caliente.
El que no trabaja no come.
Esclava te doy y no mujer, trátala como burro y déjala sin comer.
No le pegues a la yegua antes de empezar la carrera.
Fruta verde, los hombres la compran y los pájaros no la quieren.
Aunque digas y no hagas, haz y no digas.
Las deudas de juego son deudas de honor.
Bien vengáis, con tal que algo traigáis; y mal, si algo os queréis llevar.
Ara bien y cogerás trigo.
Ni comas crudo ni andes a pie desnudo.
Lleva la burra la carga, más no la sobrecarga.
Quien no arrisca, no aprisca.
Quien tiene ocios, le salen mal los negocios.
Por miedo de pajarillos, no dejes de sembrar mijo.
No me pongas palabras en la boca que no he pronunciado!
Casa que a viejo no sabe, poco vale.
El que todo lo quiere vender, presto quiere acabar.
En casa mal gobernada, más vale plaza cara que despensa abastada.
Al albañil no le pongas la mesa hasta que le veas venir.
Zapato os daré que tengáis que romper.
Agua no quebranta hueso.
Mande el que puede, y obedece el que debe.
Si quieres miel no des puntapiés a la colmena.
Ser rico y privarse, no es ser rico, sino guardián de equipajes.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
Poderoso caballero es don dinero.
Escarba la graja, mal para su casa.
Moneda ahorrada, moneda pagada.
El prometer no empobrece, y cosa de ricos parece.
No pruebes la profundidad del rio con ambos pies.
A rico no llegarás, pero de tacaño te pasarás.
Reniego de casa que a zapato nuevo dicen buena prohaga.
No empieces a dar rodeos, di la verdad.
Haz buena harina y no toques bocina.
Bocado comido no guarda amigo.
En materia de dinero, no hay compañero.
Dar limosna con tambor, no agradece Nuestro Señor.
Aunque te chille el cochino, no le aflojes el mecate.
Más vale que se pierda una casa que no dos.
Quien no puede dar en el asno, da en la albarda.
El bien se vende por onzas y el mal por arrobas.
Lo de balde es caro.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
Si quieres participar de la olla ajena, que la tuya no tenga tapadera.
Cuanta más prisa tienes más tropiezas.