Coces de yegua, amor es para el rocín.
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
Zanahorias y nabos, primos hermanos.
Las más suaves angarillas, también matan las cosquillas.
En noche oscura y sin vela "churrias y dolor de muelas".
Ni buen consejo de moza, ni buena camisa de estopa.
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
El corazón que sabe temer sabe acometer.
Se vuelve amargo el vino si no se tiene con quien brindar.
Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque llevan refajos no son mujeres.
No basta ser bueno, sino parecerlo.
Para que no se espante el borrico por delante.
Ni ojo en carta, ni mano en plata.
No hay virtud y nobleza que no abata la pobreza.
De vino aguado o agua envinada, no me des nada.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
No puedes poner maíz en una canasta con huecos.
A la luz de la candela, toda rústica parece bella.
De lo que por sutil se quiebra, no hagas hebra.
Zumbido de mosquito, música de violín chiquito.
Arroz que no se menea, se quema.
Alfayate que no hurta, poco medra con la aguja.
Contra el feo vicio de pedir, existe la noble virtud de no dar.
No caga el asno tan hondo, que no suba el husmo en somo.
Gallina que no come, no pone.
De casi no muere nadie.
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
Corazón apasionado no sufre ser aconsejado.
A donde se cree que hay chorizos, no hay clavos donde colgarlos.
Si no te aventuras, no tendrás nada.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
Con amor y aguardiente, nada se siente.
Quien no tiene papo, no es guapo.
Mas vale ser afilador que labrador.
No valdees aguas desconocidas.
Quien no tiene culpas, no pide disculpas.
No hay peor astilla que la de la misma viga.
El agua ni envejece ni empobrece.
Cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo espanta moscas.
Uñas de gato, y cara de beato.
Bueno es el gato, si no te araña.
El corazón del ñame solo lo sabe el cuchillo.
Ni pidas a mujer hermosa, y prometas a pobre, ni debas a rico.
Palo de nogal, quiebra costilla, no hace señal.
A la mujer y al caballo no hay que prestarlos.
En lo amargo esta lo bueno, y en lo más dulce el veneno.
No hay bien que dure, ni mal que no se acabe.
Barba roja, mucho viento porta.
Huerta sin cerdo, no tiene dueño.
No hay doctrina como la de la hormiga.