Agua turbia no hace espejo.
Como el perro del hortelano, ni come ni deja comer.
Al hombre que camina, no se le paran las moscas encima.
El zumo de una mora, con otra verde se quita.
Cuando hay santos nuevos, los viejos no hacen milagros.
Quien no se arriesga no cruza el río
A canto de sirenas oídos de pescadores.
En vida de nadie te metas que salen perdiendo las alcahuetas.
No hay que pensar que porque los sapos brincan son de hule.
Pluma a pluma se queda el gallo sin ninguna.
No hay buena salud donde no entra buena luz.
No hay espada contra la simpatía afectuosa
Guerra avisada no mata soldado.
A caballo regalao no se le mira el cormillo.
Dale de comer rosas al burro y te responderá con un rebuzno.
Fuerza sin maña no vale una castaña.
Aceite y romero frito, bálsamo bendito.
Entre el si y el no de una mujer, no cabe ni la cabeza de un alfiler.
No hay que buscarle mangas al chaleco.
Buenos son barbos cuando no hay truchas a mano.
Piedra sin agua, no afila en la fragua.
Ni musa sin jarra, ni enamorado sin guitarra.
De tal palo tal astilla.
Si quieres ser estimada no te roces con cualquiera, que la fruta mayugada se pudre y no hay quien la quiera.
Que no llegue la sangre al río.
Sin precio no se han las mujeres.
La sola bravata, no hiere ni mata.
No hay alegría sin aflicción.
Hija, no comas lamprea, que tienes la boca fea.
Novia sin cepas, novio con quejas.
Ninguna cosa hay tan dura que el tiempo no la madura.
Morrocoy no sube palo ni que le pongan horqueta.
No hay hombre tan malo que no tenga algo bueno; ni tan bueno que no tenga algo malo.
Siempre hay una avispa para picar el rostro en llanto.
Amor no sufre ausencia.
La cascara guarda el palo.
Hasta que llegue Navidad, no eches manos a podar.
No hay primera sin segunda
Ni por casa ni por viña, cases con mujer mezquina.
A braga rota, compañón sano.
No falta de que reirse.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
Maíz comprado no engorda.
La vida es una cebolla y hay que pelarla llorando.
No hay quien escupa al cielo que a la cara no le caiga.
La Cruz, la viña reluz.
Chocolate que no tiñe, claro está
A la ocasión la pintan calva.
Solo se tiran piedras contra el árbol que da frutos.
Una buena reputación es como un ciprés, que, una vez cortado, jamás da ya ramas.