O en la oreja, o en el rabo, la mula parece al asno.
Ni asno rebuznador, ni hombre porfiador.
Dar caramelo.
Con la boca es un mamey.
Una abeja no hace colmena.
Ir a matar lobos no es para bobos.
Ni de malva buen vencejo, ni de estiércol buen olor, ni de puta buen amor.
Está como abeja de piedra.
Más quiero asno que me lleve que caballo que me tire.
Quien asno nació, asno murió.
A todo porco lle chega o seu san martiño.
El amor de los asnos entra a coces y bocados.
Mientras ande tu asno, no le des palos.
El diente de la cabra menos come que daña.
No todo es miel sobre hojuelas.
Mal oledor, mal catador.
Para la mi santiguada, que de donde vino el asno venga la albarda.
En el país de las palmeras se alimenta el asno de dátiles.
Asno con hambre, cardos come.
Después de comer miel, nada sabe bien.
Quien tiene boca, no diga a otro sopla.
El que lava la cabeza del asno, pierde el jabón, y el que predica en desierto pierde el sermón.
No hay fuego más ardiente que la lengua del maldiciente.
El perro hambriento no teme al león.
El asno y la mujer, a palos se han de vencer.
Agua no quebranta hueso.
El perro no come perro, ni el gorgojo come fierro.
Amor de casada no vale nada.
Regostóse el asno a las berzas, no dejó verdes ni secas.
Ni en burlas ni en veras, pidas al melonar peras.
Bien sabe el asno en que casa rebuzna.
Más quiero tener asno que caballo de regalo.
El árbol con demasiadas hojas no da siempre frutos sabrosos.
Si quieres miel no des puntapiés a la colmena.
Cara de melocotón, de niño y no de hombrón.
No es para cualquier chiflar a caballo.
No bastan estopas para tapar muchas bocas.
A muller é o carniceiro médralle a carne na man.
En boca cerrada no entran moscas.
Olla sin tocino y mesa sin vino, no valen un comino.
Búho que come, o muere.
Sobre brevas, ni agua ni peras.
Maíz comprado no engorda.
El que tiene boca, se equivoca.
Al alcornoque no hay palo que lo toque; menos la carrasca, que le casca.
No hay miel sin hiel.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
El cerdo no sueña con rosas, sino con bellotas.
La hierba que está para un burro, no hay otro que se la coma.
Boca de verdades, temida en todas partes.