El espíritu intenta seguir el mismo camino que el corazón, pero no llegará nunca tan lejos
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
El cariño alimenta tanto como el odio consume
No hay camino tan llano, que no tenga algún barranco.
Los refranes no engañan a nadie.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
A la de tres va la vencida.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
Casa en que no hay un viejo, no vale un arvejo.
La suerte es de quien la tiene.
Hay muchos diablos de un mismo pelaje.
Dios ayuda al que mucho madruga.
Como vaya viniendo, vamos viendo.
Pareces mula cargada, a cada paso un pedo.
El traidor y el incapaz, siempre asechan por detrás.
A ave de paso, cañazo.
El sol de enero, poco duradero.
Quién mucho come, mucho bebe; y quién mucho bebe, mucho duerme, poco lee, poco sabe y poco vale.
Sobre mojado, llueve.
El hombre de carácter atraviesa mil ríos sin mojarse los zapatos
Más vale mendrugo que tarugo.
Más ordinario que yogurt de yuca.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Tal padre, tal hijo.
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.
No digas que eres feliz hasta que tu enemigo se haya ido
Cuando hay santos nuevos, los viejos no hacen milagros.
El daño hecho no tiene remedio.
¿Con caballo, con dinero y sin mujer, cuándo se te vuelve a ver?.
Quien anda deprisa es el que tropieza.
Nadie tropieza mientras está acostado en la cama.
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
Quien entre perros camina, fornica en cualquier esquina.
El que temprano se moja tiempo tiene de secarce.
Parecer uña y carne.
Quien está detrás de los demás no pasa nunca delante
Zurciendo y remendando, vamos tirando.
El labrador entre dos abogados, está como el pez entre dos gatos.
Amor de monja y pedo de fraile, todo es aire.
Potros que de feria en feria van, cada día menos valdrán.
Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
Dar tiempo al tiempo que no se ganó Zamora en una hora.
Amor con casada, vida arriesgada.
Quien quiera prosperar, que empiece por madrugar.
Al cuerdo o al hábil, todo le es fácil.
Nada sacar y mucho meter, receta segura para crecer.
Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
Las tormentas y las guerras no duran siempre.
El hambre y la suerte esquiva, son fuentes de la inventiva.