Agua de llena, noche de angulas.
Pobre no es aquel que tiene poco, sino aquel que teniéndolo todo, quiere aún más.
Lo que se deja al tiempo es del tiempo
Cada santo tiene su candela.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
Vence en la mocedad los días buenos, y para la vejez quedan los duelos.
A misa temprano nunca va el amo.
Ni de las flores de Marzo, ni de la mujer sin empacho.
A fuer del Potro, un maravedí da otro.
Trabajo hecho en domingo, el diablo se lo lleva.
De lo bonito a lo bueno, hay trecho.
La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
Ni boda sin canto, ni mortuorio sin llanto.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
No hay mal que cien años dure, ni cuerpo que los aguante.
El momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.
Quien una vez te engañó, no lo haga dos.
Más vale muchos pocos que pocos muchos.
No siempre llega primero, quien camina más ligero.
Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba pero el tonto sigue.
Yantar aquí es un encanto, si tomas "duelos y quebrantos".
Por andar recosechando otras milpas, cosechan las tuyas.
Un niño sin padre es como una casa sin techo.
El hombre después que le roban, pone candado.
El que siembra espinas que no espere cosechar flores.
A quien con mierda trasiega, algún olor se le pega.
A espaldas vueltas, memorias muertas.
Donde bien te quieren irás pocas veces; donde mal, nunca irás.
A hoy lo veo; en mañana, poco creo.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
La puerta de Dios siempre está de par en par.
El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.
La verdad, como el aceite, queda encima siempre.
El que apurado vive, apurado muere.
Todas las horas hieren. La última mata.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
Ojo por ojo, diente por diente.
Años nones son los peores.
La adulación es como la sombra no nos hace ni más grande ni más pequeño.
Achaques el jueves, para no ayunar el viernes.
No todo es miel sobre hojuelas.
Primer día de Agosto, primer día de invierno.
Cada pez en su agua.
La que no tiene marido en siesta, sola se acuesta.
A cada cajón, su aldabón.
El árbol con demasiadas hojas no da siempre frutos sabrosos.
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.
Por San Fermín, el calor no tiene fin.
Ni lugar sin taberna, ni puta sin alcahueta.
Jugador de mingo, pagador de mesas de domingo a domingo.