No hay puta sin ladilla, ni ducha sin pajilla
Quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.
Ir de mal en peor, no hay cosa peor.
Donde uno piensa, otro sueña.
Bicho malo nunca muere.
Nunca falta tapadera, para cubrir la gotera.
Comer a dos carrillos, como monja boba.
Los amigos de los buenos tiempos son como los gatos callejeros
Parece barril sin fondo.
Quien en una piedra dos veces tropieza, justo es que se rompa la cabeza.
Ir romera y volver ramera le sucede a cualquiera.
Después de lo hecho, todos dan consejo.
Cuando una puerta se cierra, otra suele abrir la fortuna.
Azúcar y canela, hacen a la vida buena.
Para morirse, siempre hay tiempo.
Un traguillo de vino de cuando en cuando, y vamos tirando.
Dios da, nunca vende.
Parejo como las calles de León.
Viva cada cual como quisiere y yo como pudiere.
Juegos y risas, esas son mis misas; comidas y cenas son mis novenas.
Es ligero el tiempo y no hay barranca que lo detenga.
No hay montaña sin niebla, de la misma forma que no hay hombre de mérito sin calumnias.
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
La tierra será como sean los hombres.
La naturaleza se toma el mismo trabajo en hacer a un mendigo que a un emperador.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
Cabra coja, mal sestea.
Con razón decía Serafín, que el trabajo no tiene fin.
Cada cabeza es un mundo.
El borracho, de nada tiene empacho.
Más ordinario que un moco en una corbata.
Cada uno es artífice de su ventura.
El placer es víspera del pesar.
Niños Los de pequeños, que no hay castigo después para ellos.
No existe cosa escondida que con el tiempo no sea bien sabida.
No hay invierno sin nieve, no hay primavera sin sol y no hay felicidad sin compañía.
La muerte a unos da buena a otros mala suerte.
Cuando Dios amanece, para todos lo hace.
Lo que uno no quiere, el otro lo desea.
Promete poco y haz mucho.
Arco iris al amanecer, agua antes del anochecer.
Jugar y pasear cuando no hay que trabajar.
Más vale pocos muchos, que muchos pocos.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
Una y no más Santo Tomás.
Día de agua, taberna o fragua.
Nunca me arrepentí de lo que no dije.
El que no cae no se levanta.
Para aprender, nunca es tarde.