Lo bien aprendido, nunca es perdido.
El que da lo que tiene no está obligado a dar más.
No tropieza quien no anda.
Por fuerte que seas, siempre existe otro más poderoso que tú
El tiempo es un remedio que todo lo cura.
Agua en cesto, y amor de niño y viento de culo, todo es uno.
Pájaros del mismo pelo juntos emprenden el vuelo.
Cuando una puerta se cierra, ciento se abren.
A lo que está de moda, todo el mundo se acomoda.
Dios no se queda con nada de nadie.
Cuando canta el cuco, una hora llueve y otra hace enjuto.
Demasiado hacer el amor acaba en nada
Idos y muertos es lo mesmo.
La ocasión llega, llama y no espera.
Conforme es el carnaval, es el cuaresmal.
Buenos amigos y buenos Abriles, uno entre miles.
Cada tonto tiene su manía.
El que ama, teme.
Quien nada guardó, nada encontró.
Si ayer eras Don Nadie y hoy Don Alguien eres, ¿qué más quieres?
Perdona una vez; pero nunca tres.
Nada es verdad ni mentira, todo es del color del cristal con que se mira.
Ningún muerto ha regresado, ni a dar un simple recado.
Yantar tarde y cenar cedo, sacan la merienda de en medio.
Cuanto se deja de dormir, tanto se acrecienta en vivir.
Bendita la muerte, cuando viene después de bien vivir.
Amar a todos, confiar en nadie.
Pan de ayer y vino de antaño, mantienen al hombre sano.
No hay gallina ponedora, que ponga un huevo cada hora.
Detrás de la tormenta brilla el sol.
Qué bueno es comerse el grano sin tener que trillar la paja.
Sayo que otro suda, poco dura.
Indio que mucho te ofrece, indio que nada merece.
Amigos y relojes de sol, sin nubes sí, con nubes no.
Quien tras el caldo no bebe, no sabe lo que se pierde.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
Agua estantía, renacuajos de día.
Del desconsuelo al consuelo no va ni un pelo.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
Quien trabaja con pereza, nunca acaba lo que empieza.
No hay mandado como el que hace el mismo amo.
Lo importante no es vivir mucho, sino vivir más.
Lo que humedecido viene, muy prontico se reviene.
Donde el gusto falta, nada valen el oro y la plata.
Van al mismo mazo.
Una buena acción se olvida, y una mala nunca en la vida.
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.
Con pasteles de esperanza, nunca se llena la panza.
Nadie, ladrando a la luna, alcanza amor ni fortuna.
Siempre la aguja se le dobla a quien no tiene otra.