Casa sin mujer, de casa no tiene nada.
Del bien al mal, no hay ni el canto de un real.
Palabras señaladas no quieren testigos.
Guarda que comer y no que hacer.
La tinta más pobre de color vale más que la mejor memoria.
A mocedad sin vicio y de buena pasada, larga vejez y descansada.
A por uno voy, dos vengais, si venís tres, no os caigáis.
La avaricia es mar sin fondo y sin orillas.
No es oro todo lo que reluce.
Donde muchos mandan y ninguno obedece, todo fenece.
Cuando el daño está hecho todos saben aconsejarte
No hay mano que pueda para el tiempo
Donde no hay muerte, no hay mala suerte.
Dar patadas de burro.
Mentiras de día y pedos de noche, los hay a troche y a moche.
No es bueno huir en zancos.
Le dijo la rana al pez: "no me pillarás otra vez".
Quien no tiene enemigos, de nadie es conocido.
La vida es un montón de pequeñas cosas
Ningún tonto tira cantos a su tejado.
No es quejido, sino que jode.
Canta el grillo, canta la rana, lo que no se haga hoy, se hará mañana.
No hay cielo sin nubes, ni paraíso sin serpiente.
Lo que los ojos no ven, el corazón no lo desea.
De lo vedado, un solo bocado.
Amor, viento y ventura, poco dura.
El vaso malo nunca se cae de la mano.
El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre.
Nadie sabe lo que vale un duro, hasta que no lo pide con apuro.
Si le dices tu secreto a una mujer, de dominio público ha de ser.
Compra lo que no te hace falta y no tendrás lo que te haga falta.
De lejanas regiones, mentiras a montones.
Todo se andará si la vara no se rompe.
El bobo todo lo sabe hacer cuando no es menester.
Amigo beneficiado, enemigo declarado.
Se conoce la cara de una persona, pero no su corazón.
Ni invierno viñatero, ni en otoño sembrador.
Es como la mierda del pavo que ni sabe ni huele.
La zorra, cuando no llega a las uvas, dice que están verdes.
¿Vas a seguir, Abigaíl?.
Oír campanas y no saber dónde.
Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
Mojarse el potito.
El amor no se oxida
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
Donde hay hambre no hay tortilla mala.
Poco se aprende con la victoria y mucho con la derrota.
Real no saca real; es menester para trato más caudal.
Necio o loco es el orgulloso, pues no medita en que fue lodo y será polvo.
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.