El que sabe sabe y el que no es jefe
Está como agua, para chocolate.
Esto vale lo que un ojo de la cara.
El corazón sospechoso no tiene reposo.
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
A canto de sirenas oídos de pescadores.
No muevas lo que esté bien.
Ya lo dijo un buen alcalde: en las fiestas todo de balde.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
El amor no hace hervir la olla
Decir la verdad es como escribir bien, se aprende practicando
Ningún Gitano para el andar de su carreta cuando algo se cae de ésta para recogerlo.
Debajo de la mata florida, está la culebra escondida.
Quémese la casa sin que se vea el humo.
A ninguno le hiede su mierda sino la ajena.
Pecado callado, medio perdonado.
Ni boda pobre, ni mortuorio rico.
No hay que pedirle peras al olmo.
Amar sin ser amado es como limpiarse el culo sin haber cagado.
La mujer que se respeta, no muestra culo ni teta.
Hacer bien donde no es agradecido es bien perdido.
Guardado el dinero, no pone huevos.
Refranes de viejas son sentencias.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
La col hervida dos veces mata.
Mi casa y mi hogar, cien doblas val.
En lugar ventoso, tiempo sin reposo.
Más vale ser feo y sabio que hermoso y necio.
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
A beber me atrevo, porque a nadie debo y de lo mío bebo.
Todo gran amor no es posible sin pena.
A escote, no hay pegote.
Renegad de viejo que no adivina.
Una golondrina no hace verano, ni una sola virtud bienaventurado.
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
La mejor leña está donde no entra el carro.
Vale más el que sabe más.
Juramentos de enamorado no valen un cornado.
La sed del corazón no se apaga con una gota de agua
El perro viejo cuando ladra da consejo.
A la sombra del nogal no te pongas a recostar.
A falta de caballos, que troten los asnos.
El agua del pozo no fluye en el agua del río.
No se disparan flechas a una cara sonriente.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
Dame pega sin mancha, darte he moza sin tacha.
De lo perdido, lo que aparezca.
Aire de Levante, agua delante.
Por Santa Ana no hay borrica mala y por Santiago no hay mal caballo.