Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
Ni mozo dormidor, ni gato maullador.
Nadie ponga al fuego su olla vacía esperando que el vecino se la llene de carne.
Muerto es quien ya no jadea, y vivo es quien patalea.
Si el liso viera y la víbora oyera no habría hombre que al campo saliera.
Cierre la boca que se le entra una mosca.
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
El tiempo es una lima que muerde sin hacer ruido.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
Al asno no pidas lana.
A nadie le amarga un dulce, aunque tenga otro en la boca.
Juego que tiene quite, no tiene pique.
Vivir es morir lentamente.
Torreznos sin vino, como olla sin tocino.
Las riquezas mal habidas no sirven de nada, pero la justicia libra de la muerte.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
Cuando te inunde una enorme alegría, no prometas nada a nadie. Cuando te domine un gran enojo, no contestes ninguna carta.
Si andas por el camino extraño, no te alces mucho el sayo.
El que mucho habla, mucho yerra.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
Cuando el gran señor pasa, el campesino sabio hace una gran reverencia y silenciosamente se echa un pedo.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
El sabio habla de las ideas, el inteligente de los hechos, el vulgar de lo que come.
Ruin amigo no vale un higo.
A la par es negar y tarde dar.
No vendas el sol para comprar una bombilla.
Qué bonita es la vergüenza, mucho vale y poco cuesta.
Pobre no es aquel que tiene poco, sino aquel que teniéndolo todo, quiere aún más.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
Entre el silencio del velorio mudo, se le zafa a cualquiera un estornudo.
Muchos a dispoñer, ningún a cumprir.
Donde todo el mundo opina, no hay orden ni disciplina.
Chocolate que no tiñe, claro está
Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.
Quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
Amor de madre, que todo lo demás es aire.
El prometer no empobrece, y cosa de ricos parece.
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.
No pierdas un amigo provechoso por lo que de él te diga el mentiroso.
Jornal adelantado, brazos quebrados.
Malo si izan, y malo, si no izan.
El álamo largo y enjuto, ni da sombra ni da fruto.
Gallina ponedora y mujer silenciosa, valen cualquier cosa.
Todo tiene un fin.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
Miente tu por mi, y yo jurare por ti.
Ama sois mientras el niño mama; después ni ama ni nada.