Parece mejor un asno que un caballo enalbardado.
La curiosidad mató al gato.
Darle castañas al castañero, tiene salero.
Años y trabajo ponen el pelo blanco.
Llegaron como las tortugas de Don Celso, después de la cuaresma.
No hay puta ni ladrón que no tenga su devoción.
Quien hace malas, barrunta largas.
Da la mano al tonto y te cogerá hasta el hombro.
A la galga y a la mujer, no la des la carne a ver.
Al año caro, armero espeso y cedazo claro.
Una escoba ataviada, por dama hermosa pasa.
Al asno lerdo, arriero loco.
Un hombre es juzgado cuanto a su trabajo.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Quien al molino va, enharinado saldrá.
Un tonto engaña a cientos si le dan lugar y tiempo.
Fortuna te dé Dios, talento no.
El que hizo la ley hizo la trampa.
Guardado está lo que guarda Dios; pero lo demás, no.
Belleza a los sesenta, doila al diablo.
A quien se hace el sordo, barreno gordo.
El que no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
Comprar de ahorcado y vender a desposado.
Justicia y no por mi casa.
Más trazas inventa en cinco minutos una mujer, que el Diablo en un mes.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
Nada más engreído que un tonto bien vestido.
Nadie es culpable, hasta que no se demuestre lo contrario.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
Buenas palabras y malos hechos engañan a los locos y a los cuerdos.
Iráse lo amado y quedará lo descolorado.
Hombre amañado, para todo es apañado.
Burla con daño, no cumple el año.
El funcionario más ducho, mejor maneja el serrucho.
A bestia loca, recuero modorro.
Agarrando aunque sea fallo.
Ante Dios, todos somos iguales.
Fíate del santo y no le prendas vela.
El letrado y la paciencia ganan la sentencia.
Caga el cura, caga el Papa, y de cagar, nadie se escapa.
Esto ya se está pasando de castaño a oscuro.
En la casa del buen amo vive y muere el buen criado.
Está más pelao que las rodillas de un cabro.
En tiempo de verano, el capote con su amo.
Cabellos y virgos, muchos hay postizos.
Quien da y quita lo dado, es villano desalmado.
Al que le caiga el sayo, que se lo ponga.
Sácame de aquí y degüéllame allí.
Quien sabe adular sabe calumniar.