El buey conoce a su dueño y el burro el pesebre de su señor.
Necio que sabe latín, doble rocín.
El que hace feliz a una mujer, es su esclavo; quien la hace desgraciada, es su dueño.
Hacer una cosa en un avemaría.
Al que entre la miel anda, algo se le pega.
¿Qué haces, bobo?. Bobeo: escribo lo que me deben y borro lo que debo.
Quien más saliva tuviere, mucho más harina ingiere.
Falsos diamantes no engañan a nadie sino en pueblos grandes.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
Cada cual es rey en su casa.
Más quiero tener asno que caballo de regalo.
La paz con una porra en la mano es la guerra
La pobreza no es un delito, pero es mejor no mostrarlo.
Nadie se mira su moco, pero sí el que le cuelga al otro.
Administrador que administra y enfermo que enjuaga, algo traga.
Soldado que huye sirve para otra guerra.
Ni tiñe ni da color.
De fuera vendrá quien de casa me echará.
Riñas de enamorados, amores doblados.
Cuando el daño está hecho todos saben aconsejarte
El árbol que no da frutos, da leña.
Al asno no pidas lana.
El malo come pechugas y el bueno come lechugas.
El hombre rico se cree sabio, pero el pobre inteligente le hará el examen.
Quien en una piedra dos veces tropieza, justo es que se rompa la cabeza.
El buen libro de las penas es alivio.
Chocolate y agua fría, cagalera a mediodía.
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
La campana no suena si el badajo no la golpea.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
No es quejido, sino que jode.
Buena boca y buena gorra hacen más de una boda.
El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
Allá ellos que son blancos y se entienden.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
Faltriquera abierta, el dinero se vuela.
Una mujer bella es el paraíso de los ojos, el infierno del alma y el purgatorio de la bolsa
Alazán tostado, antes muerto que cansado.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
Los labios del justo destilan bondad; de la boca del malvado brota perversidad.
El que debajo de una hoja se posa, dos veces se moja.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
A caracoles picantes, vino abundante.
Al perro, échale un hueso, y se amansará con eso.
No invoques derecho humano, si violas los de tu hermano.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
El centavo mal habido corrompe al peso honrado.
Necios y gatos son desconfiados.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
Más vale ir harto a misa, que ayuno a vísperas.