El que desalaba la yegua, ése la merca.
Echéme a dormir y espulgóme el perro, no la cabeza sino el esquero.
Le tiene miedo como el diablo a la cruz.
Ladran, pues cabalgo.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
Del ahogado, el sombrero.
A barbas honradas, honras colmadas.
Ya murió por quien tañían/doblaban.
Al mal panadero hasta la harina le sale negra.
Cuando al burro le ponen don, ya no le pega albarda.
A cabo de cien años, todos seremos salvos o calvos.
A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
Paga el puerco lo que hizo el perro.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Indio con puro, ladrón seguro.
Echar confites a un cochino, es desatino.
Un hombre es juzgado por la compañía que lo rodea.
El buen nabo, por Santiago tiene cabo.
Para verdades el tiempo, y para justicia Dios.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
En sí toma buena doctrina el que en cabeza ajena se castiga.
Dádiva de lo mal ganado, no la recibe Dios con agrado.
Ya no hay fiadores: matáronlos los malos pagadores.
Abril sin granizo, Dios no lo hizo.
Harto es bobo quien se mete en la boca del lobo.
Por San Martino, se prueba el vino y se mata el cochino.
Del cuerdo al loco, media muy poco.
De padres bocois hijos cubetas.
Mata, que Dios perdona.
Alábate, asno, que te crece el rabo.
Variante: En casa del ahorcado no se ha de nombrar la soga.
Calvo vendrá que calvo me hará.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
Caerá el azuela, y meterá a Garcigüela.
De la corriente mansa me libre Dios, que de las aguas bravas me libro yo.
La gente se arregla todos los días el cabello, ¿por qué no el corazón?.
Quien rompe una tela de araña a ella y a él de daña.
Si Dios hizo la abeja, hizo la avispa el diablo.
Pocos pelos, pero bien peinados.
El que da porque le den, engañado debe ser.
Pecado callado, medio perdonado.
Cuando un tonto se agarra a una reja, o la arranca o no la deja.
De casta le viene al galgo.
Cuando el villano está en el mulo, no conoce a Dios ni al mundo.
Fiar de Dios el alma, más no la capa.
Al que Dios no le da hijos, el diablo le da.
Caracoles y hombres de pocos arrestos, mueren donde nacieron.
No hay que mentar la soga en casa del ahorcado.
Cada cual se cuelgue lo que mate.
Dios da nueces a quien no sabe cascarlas.