Ni en burlas ni en veras, pidas al melonar peras.
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
La mujer experimentada, es temida y mal mirada.
Ni tras pared ni tras seto digas tu secreto.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
Quien se dispone a declarar la verdad, deberá tener ya plantado su pie en el estribo de su cabalgadura.
Al higo por amigo
La mucha confianza es cuna de menosprecio.
Florecillas en el trigo, pegujal medio perdido.
Madre pía, daña cría.
En queriéndome Dios aunque no me quieran los santos.
Estorba más que un colchón en la cocina.
Romero ahíto saca zatico.
Cabeza sin seso, como hueca, tiene poco peso.
A candil muerto, todo es prieto.
Hacer como el carpintero: medir dos veces, para cortar una vez.
¿De qué se ríe un tonto?. De ver reír a otro tonto.
Parece que perdio un millon y encontro una peseta.
Cuando pases por la tierra de los tuertos, cierra un ojo.
Cuando un árbol es duro debe ser abatido
Muérome de hambre, de frío y de sed: tres males tengo, ¿de Cuál morir?.
Nada hay más atrevido que la ignorancia.
El tahúr no juega limpio.
¡Ojo alerta con la moza y con la puerta!.
Casa de piedra, firme y duradera; casa de tierra, casa de mierda.
Yo no sé bailar, pero me sacan mucho.
Alhaja que tiene boca, ninguno la toca.
El que come y canta loco se levanta.
No bastan estopas para tapar muchas bocas.
Donde reina la mujer, el diablo es primer ministro.
Apenas es gato y ya anda en el tejado.
Bien o mal, junta caudal.
En luengo camino y en cama angosta se conoce a los amigos.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
Bien canta Marta después de harta.
Y viendo el tabernero que perdía, también bebía.
Bicho malo nunca muere.
Quien escucha, su mal oye.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
Solo borracho o dormido se me olvida lo jodido.
También la vaca negra produce leche blanca.
La avaricia es como el fuego, cuando más leña se pone, más arde.
No querer queso, sino salir de la ratonera.
Quien le quita un pelo a un gato, no le hace ningún maltrato.
El que paga a lo primero, pierde a lo postrero.
Al haragán y al pobre, todo le cuesta el doble.
El sabio calla, el tonto otorga.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
Valgan las llenas, por las vacías.