Buen tiempo en Junio, verano seguro.
En los tiempos cuaresmales, los ponientes, vendavales.
Para el flojo siempre es tarde, y cuando madruga todavía no es hora.
La nieve de enero es de bronce, la de Febrero de madera y la de Marzo de agua.
El día para el trabajo; la noche para el descanso.
Al buen amanecer no te lo dejes perder.
Buscar el mediodía a las 14 horas.
Secreto a voces.
Llueve a cargas, que hecho está donde caigas.
Acelgas benditas, de día tronchos y a la noche hojitas.
Por Santa Cecilia, la nieve en cualquier cima.
Año de bellotas, nieve hasta las pelotas.
Quien bien quiere, tarde olvida.
Trasnochar y madrugar no caben en un costal.
Aunque no lo veamos, el sol siempre está.
Los amigos de los buenos tiempos durante las tormentas dejan que te ahogues
Malas nuevas, como el rayo llegan.
En llegando San Antón, ninguna niebla llega a las dos.
Sábalo de mayo, calenturas para todo el año.
Frio, frio, como el agua del rio.
En cielo despejado puede desatarse de repente una tempestad.
Año lluvioso, échate de codo.
Ya en el veranillo, la madurez del membrillo.
Cuando la noche es tan oscura que no llegas a divisar tu nariz, estate seguro que el alba está muy cerca.
El tiempo no pasa en balde.
Mal oledor, mal catador.
Lo que se hace de noche sale de día.
Si el pimentonero se acerca a tu casa, la nieve baja.
El tiempo es una lima que muerde sin hacer ruido.
Año de hongos, año de nieve.
Juventud, calor y brío; vejez, tembladera y frío.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
La nieve es la cobija del agricultor.
Yo digo que llueve, pero no que diluvia
Haz tu casa al solano y vivirás sano.
Risa liviana, cabeza vana.
Por San Andrés, todo el tiempo noche es.
El tiempo es el heraldo de la verdad.
Abril, lluvias mil.
Cuando el sol no asoma en casa, el doctor viene a la casa.
Está oscuro debajo de la lámpara
Si en septiembre ves llover, el invierno seguro es.
El que no quiera ver visiones que no salga de noche.
La sardina y la golondrina, al calor de la ceniza.
Joven madrugador, viejo trasnochador.
Al trabajo, yerno, que viene el invierno.
Manos calientes y corazón frío, amor perdido.
Nunca anochece donde se ama.
Con nieve en enero, no hay año fulero.
Gran tormenta, a los débiles amedranta.