Al viejo se le cae el diente pero no la simiente.
Por una senda escarpada, la maleta es más pesada.
Tabernero diligente, de quince arrobas hace veinte.
El que va a hacer mal, ya va herido, dice el refrán.
Mancebo me fui, y envejecí; más nunca al justo desamparado vi.
Además de cornudos, apaleados.
Burro prestado termina con el lomo chollado.
Hasta arrancar un ajo cuesta su trabajo.
La muerte a unos da buena a otros mala suerte.
Mucho te quiero perrito; pero de pan, poquito.
A pesar de ser tan pollo, tengo más plumas que un gallo.
Del bueno se abusa y al malo se le atusa.
Nadie compra la vaca si le regalan la leche.
Si entre burros te ves, rebuzna alguna vez.
Está como aji titi.
El malo come pechugas y el bueno come lechugas.
Al hombre que camina, no se le paran las moscas encima.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
El sabio es menospreciado y el necio rico estimado.
De uvas a peras.
Del tronco caído todos hacen leña.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
Gala sin oro, aunque cueste mucho, luce poco.
Nadie se muere dos veces.
No es lo mismo atrás que en ancas.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Quien roba una vez, roba diez.
No hay bueno que no pueda ser mejor, ni malo que no pueda ser peor.
El espíritu es fuerte; pero la carne es débil.
Más enredado que un kilo de estopa.
Donde hay provecho, pies y manos, oreja y pecho.
El que come con navaja, come más que trabaja.
La suerte del gavilán, no es la misma del garrapatero.
El labrador antes sin orejas que sin ovejas.
Es mejor un buen rumor que una mala noticia.
Donde otro mete el pico, mete tú el hocico.
El que está bien no para hasta que se pone mal.
Unos tanto y otros tan poco.
Los tropezones enseñan a levantar los dedos.
Si no hubiera cabras, no habría cabritos.
Quien salva al lobo, mata al rebaño.
Cuando has visto que los caballos se junten con las mulas.
Pan y navaja poco alimento es para el que trabaja.
Son más los que mueren por comer que los que mueren de hambre.
No ojos que lloran, sino manos que laboran hacen falta para remediar males.
Como el ungüento blanco, que para todo sirve y para nada aprovecha.
A tu tierra grillo aunque sea con una pata.
A quien te da el capón, dale la pierna y el talón.
Viejo que con moza casó, o vive cabrito o muere cabrón.
Amor grande vence mil dificultades.