Aunque las sillas hayan cambiado, los asnos siguen siendo los mismos.
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
Cinco puercos son manada.
Más vale acostarse sin cena que levantarse con deuda.
Todos somos iguales, pero unos menos que otros.
Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.
El que tropieza y no cae, adelanta terreno.
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.
Del todo no muere el que deja por donde se le recuerde.
La mula de los Robledos, es mero sudor y pedos.
Da Dios almendras al que no tiene muelas.
Los oídos no sirven de nada a un cerebro ciego.
Mientras comemos, ¡qué buenos semos!; cuando ayunamos, ¡qué mal andamos!.
Donde comen cuatro comen cinco.
No hay provecho propio sin daño para otro.
El que come solo, muere solo.
Al perro muerto, échale del huerto.
Un abogado y un asno, saben más que un abogado.
Cántaro roto para tiesto vale.
Cada vez que uno ríe quita un clavo del ataúd
Quien al mal árbol se arrima, mal palo le cae encima.
Cabra que tira al monte, no hay cabrero que la guarde.
Para otro perro ese hueso, tan descarnado y tan tieso.
Cuanto mas alto es el bambú, más bajo se encorva.
Más vale fortuna en tierra que bonanza por la mar.
A tal amo tal criado.
Entre más apuro menos prisa.
Lo que mucho se usa, poco dura.
No sirve ni para llevarle la puerca al barraco.
Poco se gana hilando pero menos mirando.
Quien compra lo que no debe, vende lo que duele.
El que se traga un hueso, confianza tiene en su pescuezo.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
Molino parado no gana maquila.
El que poco tiene a poco aspira.
El inferior pecha lo que el superior pega.
Quien ayer peleaba sus doblones hoy se ve en la calle y sin calzones.
Ráscate la pierna, que te duele la cabeza.
El caballo malo hay que venderlo lejos.
Pobre pero honrado.
Tienen los que pobres son la desgracia del cabrito: o morir llegar a ser cabrón.
El que tiene su cohombro, que se lo eche al hombro.
Zancas largas, para recados; zancas cortas, para sentado.
Quien monta un tigre corre el riesgo de no poderse bajar nunca.
La mala moza, a porrazos hace las cosas.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
Algo es algo, dijo, al ver un hueso el galgo.
Músico pagado, toca mal son.
El mucho hablar es dañoso, y el mucho callar no es provechoso.
Para vos me peo y para otro me afeito.