Poco a poco hila la vieja el copo.
En casa del hortelano, siempre es más gordo el marrano.
Cuanto más queremos a nuestros amigos menos los lisonjeamos. Cuanto menos los queremos más los lisonjeamos
Ahora, hasta los escarabajos empinan la cola.
Por un grano no se desgrana la mazorca.
Caer es más sencillo que levantarse.
La riqueza del rico es su baluarte; la pobreza del pobre es su ruina.
Más vale muerte callada que desventura publicada.
Gallo que canta al sol puesto, señal de muerto.
Cada abeja vive en su colmena y no se mete en la ajena.
Pasear llevando sobre los hombros una carga
El hijo del asno dos veces rebuzna al día.
A una mujer no se la debe golpear ni con una flor.
Cuando pica un gran pez, suelta la caña, no sea que te largues tras él.
Bebe poco y come asaz; duerme en alto y vivirás.
No es lo mismo ser que haber sido.
Solo se consume el que no ama, pero quien ama da hasta los huesos a los demás
No hay caballo, por bueno que sea, que no tropiece algún día.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
Quien pisa con suavidad va lejos.
Mucho te quiero perrito; pero de pan, poquito.
Después de perdido el barco, todos son pilotos.
Hay quienes pasan por el bosque y no ven leña para el fuego.
Donde no hay ventura, poco sirve la cordura.
De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.
Tira en pleno Nilo al hombre afortunado, que volverá a salir con un pez en la boca.
Las llamas se elevan más cuando cada uno les echa leña.
Dijo un sabio doctor que sin cielos no hay amor.
Todo mono sabe en que palo trepa.
No es más limpio el que más limpia, sino el que menos ensucia.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
De la mano a la boca se pierde la sopa.
La ley es como la tela de araña, atrapa los bichos chicos y deja pasar a los grandes.
El que tiene boca, se equivoca, y el que tiene culo se pee.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Cuando la mula ríe, el asno llora.
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
La vida es una cuarentena para el paraíso.
Al mal tiempo, buen paraguas.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
Cuando hay amor nos podemos acostar sobre el filo de una espada, cuando no nos amamos incluso una cama enorme no basta
Donde comen tres, comerán cuatro, añadiendo más en el plato.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
En Marzo, la veleta, ni dos horas está quieta.
Una sola palabra puede decidir un negocio. Y un solo hombre, la suerte de un imperio.
Aldeana es la gallina, y cómela el de Sevilla.
Del ahogado, el sombrero.
Calma piojo que el peine llega.
El perro permanece perro, aunque sea criado entre leones.
Al leñador caza, y al cazador leña.