Toma a un hombre sabio para aprender de sus errores, pero a uno más sabio que aprenda de los errores de otros.
Ninguna buena historia se gasta, por muchas veces que se cuente.
Está permitido, en tiempo de peligro, andar con el diablo hasta haber atravesaado el puente.
Más necio es que necio el necio que quiere pasar por sabio.
El que utiliza un gran haz de leña para cocinar no tiene consideración con el que ha de recoger la leña.
A la sierra, ni dueña ni cigüeña.
Madura apenas la mora, y el mirlo se la devora.
El que quiera engañar a un campesino, tendrá que llevar a otro campesino en su compañía.
Nadie apalea a un perro muerto.
Más fácil es caerse que levantarse.
La prudencia es la fuerza de los débiles.
A los bienes y a los males, la muerte los hace iguales.
Lo que no nos une, nos mata.
El silencio hiere más, que la palabra procaz.
Más matan cenas que guerras.
Quien dio lo suyo y en morir tarda, merece morir con albarda.
Más enseñan las manos que los labios.
La paja en el ojo ajeno se mira más despacio.
Si eres yunque, aguanta como yunque; si eres maza, hiere como maza.
No da un tajo ni en defensa propia.
La sardina y el huevo a dedo.
La gallina vieja es la que hace mejor caldo.
Un tonto tiene que ser vanidoso para ser suficientemente tonto.
Si quieres que el ciego cante, la limosna por delante.
El perro viejo cuando ladra da consejo.
Más ordinario que un sicario en un burro.
Un mal juicio conduce a malas decisiones.
Las dichas no vienen a pares; una desgracia no llega sola.
No hay cielo sin nubes, ni paraíso sin serpiente.
El que de refranes se fía, no llega bien al mediodía.
Por San Blas, la cigüeña verás, y si no la vieres año de nieves.
La reputación dura más que la vida.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
La envidia y la ira solo consiguen acortar la vida.
Una abeja no hace colmena.
Variante: Un grano no hace granero, pero ayuda a su compañero.
A gordo mendigo pocos dan zatico.
Si la envidia fuera tiña, cuántos tiñosos habría.
Buena es la justicia si no la doblara la malicia.
Mientras comemos, ¡qué buenos semos!; cuando ayunamos, ¡qué mal andamos!.
Quien se siente mocoso, se suena los mocos.
Hay que presumir de tener muchos amigos pero creérselo poco
Mucha manteca para freire un par de huevos.
No gastés pólvora en chimancos.
Solo no da traspiés el que no tiene pies.
No todo lo que pendula cae
El que come y canta, pronto se atraganta.
Más doblado que carpa de camión.
El cura, cuando muere un rico, mata un buen cochino.
Si comes cerezas con los poderosos te arriesgas a que los huesos lluevan contra tu nariz.