Donde otro mete el pico, mete tú el hocico.
Siempre hay un roto para un descosido.
Es mejor ser envidiado que ser apiadado.
Ten cuidado que un perro negro no se meta en medio
Barco amarrado no gana flete.
Tiene la cola entre las patas
El hacer bien a un bellaco, es guardar agua en un saco.
Más vale feo y bueno que guapo y perverso.
Los valientes sufren poco, los cobardes mucho.
Yo que me callo, me quedo sin gallo.
Un mal pequeño es un gran bien.
Presto rico, presto pobre.
Si tienes mucho, da tus bienes; si tienes poco, da tu corazón.
Es mejor gastarse que enmohecerse.
Más vale prevenir que ser prevenidos.
Rogar al Santo, hasta pasar el tranco.
Si usted tiene mucho, dé algunas de sus posesiones; si usted tiene poco; dé algo de su corazón.
Buscar cinco pies al gato, y solo tiene cuatro.
El hombre haragán trabaja solo al final.
La desgracia de un loco es dar con otro.
Al malo, lo mejora el palo.
Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.
Toda piedra golpea el pie de un pobre.
Quien no tiene quiere más.
La mala suerte es pelota, que pega pero rebota.
Quien comprar quiere la yegua o el burro antes la menosprecia.
Vieja gallina, hace un caldo cosa fina.
Quien bien ata, bien desata.
La luna y el amor, cuando no crecen, disminuyen.
Lo barato, sale caro.
¡Largue el gallo que es de las ánimas!.
Todas las cosas tienen un fin, excepto las salchichas, que tienen dos.
Cuando bebas, no manejes; se te puede dar vuelta el vaso.
Por un clavo se pierde una herradura.
A manos frías, corazón ardiente.
Gallina en casa rica, siempre pica.
Por fuerte que seas, siempre existe otro más poderoso que tú
Son más los que mueren por comer que los que mueren de hambre.
Más rápido cae un mentiroso que un cojo.
Abuso no quita uso.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
Santo Tomás, una y no más.
El que fía lo que tiene, a velar se queda.
Más groso que el Guelpa.
El caballo que es rotón, y el jinete que le hace daño.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
Una manzana roja invita piedras.
Una mano y un pie no aplauden juntos.
Mas vale tierra en cuerpo que cuerpo en tierra.
Cuando los elefantes luchan, la hierba es la que sufre.