Hay tanto de bueno en el peor y tanto de malo en el mejor que es absurdo condenar a nadie.
Un asno no aprecia compota de frutas.
Una cáscara de coco llena de agua es como un océano para una hormiga.
El bien, de lejos viene; pero el mal, cerca lo tienes.
O comed y no gimáis, o gemid y no comáis.
A cada santo le llega su día.
Donde no hay cabeza, no hace falta sombrero.
Los dioses han hecho las manos de los hombres para que den limosna
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
Muchos que viven cantando, mueren llorar.
Hacer de un camino, dos mandados.
El tiempo no pasa en balde.
Malo es llegar a viejo, peor no llegar a serlo.
Mejor una palabra que serene a quien la escucha que mil versos absurdos.
La amistad es como la piel seca de la banana: si se tira de ella se rompe, si se hace lo contrario las fibras se separan
Blas, si por malvas vienes, mal vas.
A su costa aprende el necio, y a costa del necio el cuerdo.
Quien te toca y se chupa los dedos, si te mueres, te comerá
Mientras vivamos en la ignorancia, seremos siempre los unos enemigos de los otros.
Con buena comida para tres, cuatro comen bien.
A la de tres va la vencida.
Muchos nacimientos significan muchos entierros.
Cada cual mire por su cuchar.
Por más largo que sea el pico no llega a los ojos.
Si uno pierde los labios, tendrá los dientes fríos.
Amigos que no dan y vecinos que no prestan, quedar mal poco cuesta.
El pequeño can levanta la liebre y el grande la prende.
La piel de cabra compra una piel de cabra y una calabaza, otra.
Una onza de vanidad deteriora un quintal de mérito.
El que tiene su cohombro, que se lo eche al hombro.
El mal penetra como una aguja y luego es como un roble.
Nunca falta quien te dé un duro, cuando no estas en apuros.
Andarse por las ramas.
A mal viento va esta parva.
Apuntar alto en tu carrera, pero permanece humilde en tu corazón.
En tus apuros y afanes, acude a los refranes.
Tres pies para un banco y el banco cojo.
Siempre que puedas, mantente cerca de los que tienen buena suerte.
Quien no enseña a su hijo un arte útil, le enseña a robar.
El sabio no dice lo que sabe y el necio no sabe lo que dice.
Más que la mujer hermosa vale la hacendosa.
No se le da un golpe en la cabeza a quien tiene tu dedo dentro de su boca.
Más fácil es ganar que conservar.
A veces es más fatal, la medicina que el mal.
Que cada cual espante sus pulgas.
El perro que da vueltas, se echa en la ùltima.
El que mucho promete, poco cumple.
El idiota es como el ladrón de campanas, que se tapa el oído para robarlas.
Somos lo que hacemos, sobretodo lo que hacemos para cambiar lo que somos.
Es mejor mala avenencia que buena sentencia.