Invierno bueno pasarás si cerdo, grande o chico, matarás.
La salud no tiene precio y el que la arriesga es un necio.
Más fea que un carro por debajo.
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
Fruto de corral ajeno, es más barato y más bueno.
Todos somos iguales, pero unos menos que otros.
Ata bien y siega bajo, aunque te cueste trabajo.
En la duda, ten la lengua muda.
Mira primero lo que haces, para que no te arrepientas después.
Alguien se puede salvar de un rayo; pero de la raya no.
El corazón humano se asemeja al barco que navega sin vela. Rara vez, frente a los vientos, encuentra su camino
A la gallina apriétale el puño y apretarte va el culo.
De diestro a diestro, el más presto.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
Más feliz que marica con dos culos.
La sabiduría no se traspasa, se aprende.
El creído majadero, pierde más que el consejero.
Todos los que se rindan se salvarán; quienquiera que no se rinda, sino que se oponga con lucha y discordia, será aniquilado
A los tontos no les dura el dinero.
Con pelito... no hay delito.
A nadie le duele la cabeza cuando consuela a otro.
El encanto de la mujer puede más que el coraje del hombre
Porfía mata venado, que no venablo.
Una cosa es una cosa, y seis media docena.
La bondad vence la maldad como el agua al fuego
Quién dice la verdad nunca se equivoca.
La templanza menos mata, que la gula y la tomata.
Santo que no es visto no es adorado.
Caballo viejo no aprende trote nuevo.
Quien tiene miedo tiene desgracia.
Mal es sufrir, pero sufrirlo mal es mayor mal.
El que espera desespera.
El que nace para pito nunca llega a corneta.
La suerte es loca y a cualquiera le toca.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
El solo querer es medio poder.
Gato escaldo del agua fría huye.
No hay mejor aguijón que la necesidad.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
Una persona pobre no es quien tiene poco, sino quien necesita mucho.
No vendas el sol para comprar una bombilla.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
Más cagado que palo de gallinero.
Una palabra aguda hiere más que un arma afilada.
Si el alumno no supera al maestro, ni es bueno el alumno, ni es bueno el maestro.
El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre.
Una manzana podrida daña el barril completo.
El que de joven corre, de viejo trota.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Gato maullador, poco cazador.