Si sale cara, gano yo; si sale cruz, pierdes tú.
A olla que hierve ninguna mosca se atreve.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Échele leche al sapo, antes que él se la eche.
El que come aprisa, come mal.
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
Músico pagado no toca bien.
Si no tienes un enemigo dentro, poco podrán hacer los enemigos de fuera.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Socorro tardío, socorro baldío.
A marido ausente, amigo presente.
Al mal segador la paja estorba.
Mal se conciertan dos pobres en una puerta.
Tapar la nariz, y comer la perdiz.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
Cabra coja, mal sestea.
Cabra por viña, peor es que tiña.
Más enredado que un kilo de estopa.
El ojo no lleva carga, pero sabe cuánta puede soportar la cabeza.
La verdad es a veces amarga de tragar. Pero, como toda buena medicina, hay que tomarla.
El que quiere hacer algo busca un miedo; el que no quiere hacer nada busca una excusa.
La vida es una cuarentena para el paraíso.
Con un mucho y dos poquitos se hacen los hombres ricos.
Gallina que canta, de poner viene.
A bien obrar, bien pagar.
Más vale mala suerte que muerte: la muerte no tiene remedio; la mala suerte la cambia el tiempo.
Tretas y tetas pueden más que letras.
Esquílalas pero no las desuelles
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
A una mujer no se la debe golpear ni con una flor.
Buenas palabras y malos hechos engañan a los locos y a los cuerdos.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
La fortuna es un cristal; brilla pero es frágil.
Aquí hay gato encerrado.
Un hombre puede seguir vivo después de haber perdido la vida, pero no después de haber perdido su honor.
Las llamas se elevan más cuando cada uno les echa leña.
Todo tiene un fin.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Más fácil es caerse que levantarse.
Cada vez que uno ríe quita un clavo del ataúd
Es mucha la totuma para tan poca agua
Lo que sale por la boca daña más que lo que entra por ella.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
Hasta que llegue Navidad, no eches manos a podar.
Llegar y pegar es mucho acertar.
Cuando uno más la precisa, es la suerte más remisa.
Cuando el tiempo se muda, la bestia estornuda.
La marcha instruye al asno.
Al vivo la hogaza, al muerto la mordaza.
Caldo de gallina y precaución no hicieron jamás daño a hombre ni varón.