Quien salva al lobo, mata al rebaño.
Quedarse sin el chivo y sin el mecate.
Mejor precavido, que arrepentido.
Quien habla por refranes es un saco de verdades.
La liebre es de quien la levanta, el conejo de quien lo mata.
Palo porque bogas y palo porque no bogas.
Dios castiga, pero no ha palo.
Es mejor compadecer que ser compadecidos
Abanico calañés cuesta dos cuartos o tres.
El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero solo el necio se queda sentado en él.
Tres sacos son necesarios para tratar con un abogado: un saco de papeles, un saco de paciencia y un saco de dinero.
El viento que el marinero quiere no sopla siempre.
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
A escote nada es caro.
Cien ratones a un gato, le dan un mal rato Cien refranes, cien verdades.
De pequeños principios resultan grandes fines.
Las palabras se las lleva el viento.
El que no tiene mujer, cada día la mata; más quien la tiene, bien la guarda.
Por el árbol se conoce el fruto.
Más presto se harta el cuerpo que el ojo.
Solo no da traspiés el que no tiene pies.
El inferior pecha lo que el superior pega.
Una idea de último momento es buena, pero la precaución es mejor.
Quien ama, teme.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
El cebo es el que engaña, que no el pescador ni la caña.
Sueño sosegado no teme nublado.
Ni fea que espante, ni hermosa que mate.
No siempre es mejor el que más te gusta.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
A veces perdiendo se gana.
Buenas palabras no cuestan cobre y valen más que plata.
Un cobarde piensa que vivirá para siempre si evita a sus enemigos; pero ningún hombre escapa a la vejez, incluso si sobrevive a las lanzas.
Cada criatura obra según su natura.
Una manzana no cae lejos de su árbol.
El que poco tiene a poco aspira.
No vence, quien es valiente, si peca por imprudente.
Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
Cuento y camelo, mucho hay y poco vemos.
Menos ha de ser llorado el muerto que el desdichado.
Mano que te da de comer no has de morder.
De vez en cuando la piedra perfora la piedra.
Reniego del amigo que cubre con las alas y muerde con el pico.
El que lo tiene, lo gasta, y si no, se lame el asta.
Quien no se arriesga no conquista
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
El que quita la ocasión, quita el peligro.
Más vale libertad con pobreza, que prisión con riquezas.
Que el agua es mejor que el vino, lo dice solo el pollino.
Más le quiero mozo y pobre que no viejo que se doble.