Conviene más, ser tenido, que resultar exprimido.
Lo que hace con las manos lo debarata con los pies.
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
Buscáis cinco pies al gato, y no tiene más que cuatro, que cinco son con el rabo.
Añorar el pasado es correr tras el viento.
Del todo no muere el que deja por donde se le recuerde.
De tal colmena tal enjambre.
Una manzana roja invita piedras.
Un buen mozo y un abad no pueden cargar a un asno contra su voluntad.
Hacer más daños que un mico en un pesebre.
Si el liso viera y la víbora oyera no habría hombre que al campo saliera.
A nave rota, todo tiempo es contrario.
Los extremos nunca son buenos.
No se puede tapar el sol con un colador de cocina.
Hay que presumir de tener muchos amigos pero creérselo poco
El que con cojos anda se llama bastón.
A las armas las carga el diablo y las descargan los imbéciles.
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta Lo que no arrastran dos tetas, no arrastran carretas.
Cuando los elefantes luchan, la hierba es la que sufre.
Quien no sabe, no vale nada.
El amor, unas veces soñador y otras volador.
Cuando tres marchan juntos tiene que haber uno que mande.
Lo escaso es siempre lo más bello.
Entre un pastor y una garrota, no pasa la bota.
Un buen caballo viejo encerrado en el establo aún aspira a galopar mil li.
Canten calandrias o les apachurro el nido.
Dáis por Dios al que tiene más que vos.
De pequeñico se doma al mimbre.
No te asombres por poca cosa.
Dios nos da las manos pero no construye los puentes
Cuantos más gatos más ratones.
Lo que no mata engorda.
Al loco y al aire, darles calle.
Es más fácil para una hormiga transportar una montaña que mover a los que mandan.
Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.
Cuando menos piensa el galgo, salta la liebre.
Las lenguas de los que critican son como las patas de las moscas, aterrizan en cualquier cosa que encuentran.
Al perro muerto, échale del huerto.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
La verdad que daña es mejor que la mentira que alegra.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
Más fea que una patada en la canilla.
Fruta verde, los hombres la compran y los pájaros no la quieren.
El fraile, la horca en el aire.
El que come con navaja, come más que trabaja.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
A quien presta nada le resta.
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
En una fina no deben faltar un viejo y un burro, pero que el viejo no sea tan burro, ni el burro tan viejo.
Puedes salir herido, pero es la única forma de vivir la vida realmente.