Donde hay hambre no hay tortilla mala.
El que va a hacer mal, ya va herido, dice el refrán.
La caza y los negocios quieren porfía.
El hombre propone y Dios dispone.
Cosa buena es arrepentirse, pero mejor cosa aún es no exponerse a ello.
Vale más ser envidiada que envidiosa.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
Una mala dádiva dos manos ensucia.
Sé arrojado, pero no demasiado.
Variante: A buen hambre, no hay mal pan.
Buena es la regla, si la regla es buena.
Comida que escasea, bien se saborea.
La abundancia da arrogancia.
Más vale odiado que olvidado.
No te cases por dinero. A préstamo lo conseguirás mucho más barato.
Quien un mal habito adquiere, esclavo de el vive y muere.
A agentes y consintientes, la misma pena se debe.
Hasta ajustar, regatear.
Ni pidas a quien pidio, ni sirvas a quien sirvio.
Las grandes penas no se quejan.
Nadie va al abogado que venga desconsolado.
Donde no hay viejo, no hay buen consejo.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
De juez de poca conciencia, no esperes justa sentencia.
Sabe tanto, que sabe a mierda.
Al pesar por el bien ajeno, llaman envidia y es veneno.
El que no puede sobrellevar lo malo no vive para ver lo bueno.
El malo siempre piensa engaño.
El comedido sale jodido.
Por pedir, nada se pierde.
Mande el que puede, y obedece el que debe.
Tanto se pierde por carta de más como por carta de menos.
Donde la malicia sobra, falta el entendimiento.
De una gota de un tintero ¡cuánto malo y cuánto bueno!.
La cortesía exige reciprocidad.
Las noticias malas nunca llegan solas.
Hay mucho que ganar y poco que perder.
Quien sabe ceder, sabe vencer.
A falta de reja, culo de oveja.
No solo hay que ser bueno sino demostrarlo.
La ocasión de hacer bien nunca se ha de perder.
Fruta mala, pero ajena, ¡oh, qué buena!.
Malo es no podar pero peor es desmochar.
A mal de muchos, remedio de pocos.
Más vale dolor de brazo, pero no de corazón.
El que por necesidad trabaja, poco tiene y poco gana.
Más bien duerme el deudor que su acreedor.
Una sola palabra puede decidir un negocio. Y un solo hombre, la suerte de un imperio.
A veces el remedio es peor que la enfermedad.
La mala mujer y el buen vino, se encuentran en el camino.