El que espera desespera.
Lo que se da con amor nunca se pierde.
Cuando en invierno vieres tronar, vende los bueyes y échalo en pan.
La vida es una sorpresa continua
Hasta que no muera el arriero, no se sabe de quién es la recua.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
Lo que se aprende en la cuna siempre dura.
A todo marrano le llega su diciembre.
Para el mal que hoy mata, no es remedio el de mañana.
Nunca sopla viento favorable para el marino que no sabe en qué puerto fondear.
Una carreta vacía hace ruidos.
Mientras hay alma, hay esperanza.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
Si al construir se escuchara el consejo de todo el mundo, el techo nunca se llegaría a poner.
La pera y la doncella, la que calla es buena.
No hay asqueroso que no sea escrupuloso.
De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
El día en que la mierda tenga algún valor, los pobres nacerán sin culo.
Las mentes grandes discuten ideas; las medianas, cosas; y las pequeñas, personas.
La experiencia de los viejos, no se hizo a puros consejos.
Amor y amigo de verba, amigo y amor de mierda.
Cambios de tiempo, conversación de estúpidos
Dios encuentra un ramo bajo para el pájaro que no puede volar
La vida es un montón de pequeñas cosas
Uno que a redentor se metió, crucificado murió.
Del amo y del mulo cuanto más lejos más seguros.
Tropezando se aprende a caminar.
Apaga la luz, Mañosón!
A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
Se oye mal pero descansa el animal.
Hasta la raíz más pequeña encuentra su leñador.
Más querría un dinero que ser artero.
Muero más xente por comer que por ir a la guerra.
La noticia mala llega volando, la buena, cojeando.
El que de nada sabe, de todo se unta.
Prefiero vestir santos que desvestir borrachos.
El cazador no se frota con grasa y se pone a dormir junto al fuego.
Buenos y tontos se confunden al pronto.
De tal árbol tal astilla.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
Un hombre es juzgado cuanto a su trabajo.
A falta vieja, vergüenza nueva.
Siempre habla un cojo cuando hay que correr.
Más come la vaca en una lenguada que la oveja en toda la jornada.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
Ruin amigo no vale un higo.
Quien ahorra una peseta cuando puede, tiene un duro cuando quiere.
La medicina solo puede curar las enfermedades curables.
Los muertos y las visitas a los tres días apestan.
En el mundo como en el mar, no se ahoga quien sabe nadar.