Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Al perro que come brasas ni que le quemen el chipo.
Nunca anochece donde se ama.
La honestidad es un vestido de oro
A la gente alegre el cielo la ayuda
El corazón es fiel, el entendimiento no lo es.
Quien mucho da mucho recibe.
Un momento puede hacernos infelices para siempre
El Abad de Bamba, lo que no puede comer, dalo por su alma.
Aún queda el rabo por desollar.
Palabra de boca, piedra de honda.
él que no aprecia uno, no puede conseguir mil.
Acarrear leña para apagar un incendio.
Hartas riquezas tiene quien más no quiere.
El oro hace poderoso pero no dichoso.
Es de sabios cambiar de mujer.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
El que teme a sufrir, sufre de temor.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
Buena es la vida de aldea por un rato, más no por un año.
En marrano y en mujer, más vale acertar que escoger.
Lo importante no es vencer, lo importante es no ser vencido.
El joven conoce las reglas pero el viejo las excepciones.
Amar a quien no se ama es fatigar el corazón.
Guárdese el cojo y no eche la capa al toro.
La vida es un deber a cumplir
Es preferible sufrir un agravio que causarlo.
Quien mira hacia atrás no va hacia la felicidad
Entre amigos honrados, cumplimentos dispensados.
Escucha el silencio... que habla.
Cuando se monta un elefante, no molesta el rocío.
La puerca tira del tapón
La mujeres es más lista que el hombre que la conquista. e La mula y la mujer son malos de conocer.
El tiempo todo lo cura, menos vejez y locura.
De joven maromero y de viejo payaso.
El gato y el ratón nunca son de la misma opinión.
Si ofendes serás ofendido
Cuando estés entre tontos, hazte el tonto.
Comprar al pobre, vender al rico.
Uno puede llevar al caballo al agua, pero no lo puede hacer beber.
Perro viejo no caga en el trillo.
Más vale una imagen que cien palabras.
Las palabras amables no cuestan nada pero valen mucho.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
Más alta que un pino y más tonta que un gorrino.
Quien duerme diez horas, a la vejez llora.
Los verdaderos amigos se conocen en la adversidad.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
Cuando se muere el gallo, la gallina a cualquier pollo se arrima.
No hay más bronce que años once, ni más lana que no saber que hay mañana.