La mujer experimentada, es temida y mal mirada.
Todavía aguas corren profundamente.
El agua cuesta arriba dura poco, y menos el amor de niño y loco.
Agua al higo, que ha llovido.
Si las orejas sacude la burra, agua segura.
Según come el mulo, así caga el culo.
La mujeres es más lista que el hombre que la conquista. e La mula y la mujer son malos de conocer.
Es agua derramada.
Rostro de horno, piernas de río y tetas de frío.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
Bien parece la moza lozana bajo la barba cana.
A falta de reja, culo de oveja.
La mujer y la cabra es mala siendo seca y magra.
Peores nalgas tiene mi suegra.
Mala es la hembra, peor es la sed; si una mata, otra también.
El agua hace sudar; el vino, cantar.
Las mujeres donde están sobran, y donde no están faltan.
La mujer ha de saber, primero puta que buena mujer.
No hay cosa más fría que las narices de un perro y el culo de la mujer.
Mujer hermosa, soberbia contenciosa.
Una mala dádiva dos manos ensucia.
La mujer puede tanto que hace pecar a un Santo.
Quien a otra ha de decir puta, ha de ser ella muy buena mujer.
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
Ni fea que enfade, ni hermosa que se codicie.
Frio, frio, como el agua del rio.
Suegras, nueras y cuñadas, son asas de caldera mal arregladas.
Mal oledor, mal catador.
A la mujer fea, el oro la hermosea.
No comáis caldo de habas, que hace a las mujeres bravas.
En la abundancia de agua, el tonto tiene sed.
No hay mujeres feas, solo poco alcohol.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
Mala boca, peces coma.
Llorara la madre al hijo, más que la nieve al granizo.
Para coger peces, hay que mojarse el culo.
A como come el mulo, caga el culo.
A la vasija nueva dura el resabio de lo que se echó en ella.
Río que zurrea, o trae agua o piedra.
No desesperes: de las nubes más negras cae un agua que es limpia y fecunda.
Más sabe una suegra que las culebras.
La mala oveja se ensucia en la colodra.
Dirán si eres limpio o guarro, las costeras de tu carro.
La mujer gentil, de un pedo apaga el candil.
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
A la fea, el caudal de su padre la hermosea.
La mujer hermosa es peligrosa.
Llover sobre mojado, mil veces ha pasado.
Las gaviotas, mientras más viejas más locas.