La suerte es de los audaces.
De Jaén, o fuleros o malajes.
Compra la lanza apuntada a tu corazón si no quieres sentir su punta.
Dios, si da nieve, también da lana.
Jugador que gana, emplázalo para mañana.
Depende de cómo caigan las cartas
Quien hace un cesto hace ciento, si le dan mimbres y tiempo.
¿A un perdido, quién lo pierde?.
Carro que se rompa en llano, de atrás le viene el daño.
¿Qué criatura no tiene un ramito de locura?
Las chicas enamoradas y los contrabandistas conocen los atajos
Colarse de rondón, es menospreciar a ala reunión.
El que trabaja en el río, es trabajo "perdío".
Uno madrugó y veinte duros encontró, pero más madrugó el que los perdió.
Bloque de pisos grandes, guerra de vecindaje.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
Otra cosa es con guitarra
Coger el huevo de la gallina y dejar ir el de la gansa
Dime caldero, que el caldero me llevo.
Hormigas en ringlera, o temporal o sequera.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
Burro adornado, busca mercado.
El peor coche siempre se lleva la mejor mazorca.
Oficio vano y con pena, al que le sigue condena.
Jurar como carretero.
A la sombra del gitano, medra el villano.
A la luna, el lobo al asno espulga.
Todo lo que corre nada y vuela, a la cazuela.
Martillo de plata rompe puertas de hierro.
Aun el león se defiende de las moscas.
Lengua del mal amigo más corta que cuchillo.
Loro viejo no aprende a hablar.
Para todo perdido, algo agarrado.
A burlas, burlas agudas.
Donde hay nobleza, hay largueza.
A caballo regalao no se le mira el cormillo.
El hombre apercibido medio combatido.
El trabajo cazurro, solo es para los burros.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
O Corte o cortijo.
Le dijo la rana al pez: "no me pillarás otra vez".
Las penas, con un cullillo de palo degüellan.
El burro adelante y la carga atrás.
Cada ollero alaba su puchero.
Bromas pesadas solo al que las da le agradan.
Loca es la oveja que al lobo se confiesa.
Burro prestado termina con el lomo chollado.
El que no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
Tabernero diligente, de quince arrobas hace veinte.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.