No hay cambios sin inconvenientes, aun de peor a mejor
La mitad de nuestras equivocaciones nacen de que cuando debemos pensar, sentimos, y cuando debemos sentir, pensamos.
Cuando golpees una piedra con el pie, consulta antes tu conciencia.
Yo que me callo, me quedo sin gallo.
Yo comienzo por hacer la guerra. Ya se encargarán los políticos de demostrar que era justa.
A veces perdiendo se gana.
A buen señor, buena demanda.
Imite y supere el envidioso al envidiado; más que él será elogiado.
No hay mayor pena que perder a una mujer buena.
Si quieres tener dinero, tenlo.
De nada sirve lo ganado, si no está bien empleado.
De mujer que es madre, nadie nunca mal hable.
Lo que uno no quiere, el otro lo desea.
Ya lo dice el refrán: pasa hambre el que no tiene pan.
Hombre viejo no necesita consejo.
Ofensa hace a los buenos quien a los malos perdona.
Hombre casado, burro domado.
Ira, miedo y celos fieros, son muy malos consejeros.
Es sorprendente lo que no obtienes cuando no pides.
Hablar a tontas y a locas.
Jurado tiene el espejo no hacer bonito lo feo, ni joven lo viejo.
Hiérese el cuerdo, porque no se ahorque el necio.
A mi, mis timbres.
Ser rico y privarse, no es ser rico, sino guardián de equipajes.
Al roble no le dobles.
La felicidad viene a la casa donde se ríen.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
Una regla tiene el juego, para siempre ganar: no jugar.
No des la hacienda antes de morir, que los tuyos te harán sufrir.
Paciencia piojo que la noche es larga.
Como quien no quiere la cosa, y la cosa queriendo.
Lo que la naturaleza no te da Salamanca no te lo presta.
No hay mejor amigo que un peso duro en el bolsillo.
Virtud da la vida y el vicio la quita.
Hacer la del cura Gatica; predica pero no practica.
Al hombre inocente, Dios le endereza la simiente.
Si un hombre te dice que pareces un camello, no le hagas caso; si te lo dicen dos, mírate un espejo.
Quien administra hacienda ajena, no se acuesta sin cena.
Una cosa es predicar y otra distinta dar ejemplo.
La oportunidad no toca dos veces a la misma puerta.
El solo decir te quiero, no logra amor duradero.
La alegría es un tesoro que vale más que el oro.
No muestres, ni al más amigo, los lunares de tu ombligo.
Entre los amores verdaderos, el más fino es el primero.
El que menos sabe suele ser el que más presume.
Alfayate que no hurta, poco medra con la aguja.
Ante la desgracia y el dolor, ten un poco de gracia y humor.
Se empieza por avergonzarse de un vicio y se acaba alardeando de él
Para alcanzar, porfiar.
El amor y los celos son compañeros.