No hagas bien a villanos, si no eres loco ni santo.
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
No es lo mismo decirlo que hacerlo.
Mujer hermosa, niña e Higuera, no las garda Cualquiera.
La práctica vale más que la gramática.
Quién encuentra a un amigo, encuentra a un tesoro.
Siempre pide de más, para que no te den de menos.
La felicidad dura un minuto; la infelicidad el resto de tu vida
Los tontos, si callan, lo parecen menos.
Favores en cara echados, ya están pagados.
Quien conversa con un rostro amable, llena de alegrías los corazones de los demás.
Cada gallo canta en su gallinero, y el que es bueno, en el suyo y en el ajeno.
A chico pié, gran zapato.
Saben cómo ejecutar, pero no saben cómo ocultar.
A la iglesia por devoción, y a la guerra por necesidad.
La felicidad no crece en el huerto del envidioso
Es de sabios preguntar y de tontos el callar.
El que no habla, no yerre.
Hay que darle tiempo al tiempo.
Los vicios no necesitan maestro.
A la puta, el hijo la saca de duda.
Mucho decir veremos, pero nunca vemos.
Detrás del mostrador no conozco al amigo, sino al comprador.
El que apurado vive, apurado muere.
Consejos ciertos, los que a los vivos dan los muertos.
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
La experiencia es a veces dolencia.
La felicidad, como el arco iris, no se ve nunca sobre la casa propia, sino solo sobre la ajena.
Boca sin dientes, casa sin gente.
Quien al escoger, mucho titubea, lo peor se lleva.
Hasta el más capón se los hecha al hombro.
La ocasión cuando es propicia, tonto es quien la desperdicia.
La suerte nunca da, solo presta.
Hay más sabiduría escuchando que hablando.
Del viejo el consejo.
Las virtudes de la fea, la bonita las desea.
El vino poco, trae ingenio; mucho, se lleva el seso.
Por el interés te quiero Andrés.
El ahorro es santo porque hace milagros.
Hablar con lengua de plata.
Más vale buena concordia que próspera guerra y victoria.
Borrón y cuenta nueva, la cuenta pasada aprueba.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
No tengas como vano el consejo del anciano.
Casa sin mujer y barca sin timón, lo mismo son.
Quien no puede dar en el asno, da en la albarda.
Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
Lo que te han dado, recíbelo con agrado.
Malo es ser malo, pero peor es ser bueno.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.