Aunque tengas todo lo que desees en la tierra, nunca dejes de mirar al cielo.
Se fue su corazón , está sumergido en su pensamiento.
Mal acaba quien mal anda.
Cuando un tonto se agarra a una reja, o la arranca o no la deja.
Precaverse contra un posible percance.
No hay mudanza que pueda bien hacerse sin dosis buena de templanza.
Mientras cuentas las estrellas te rodea la oscuridad más profunda
Agua que no has de beber, déjala correr.
Acuéstate sin cenar y amanecerás sin deuda.
Mucho gana quien no Juega.
Mas quiero viejo que me regale, que mozo que me mande.
La red justiciera tendida por los cielos es omnipresente, y sus mallas, aunque ralas, no dejan escapar a nadie.
Caliente la comida y fría la bebida. Porque para ser sanas deben ser así.
Lo que fuere sonará.
La larga visita la alegría quita.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
Hasta que el cuerpo aguante.
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
Saber si pisa culebra o si pisa bejuco.
La edad madura es aquella en la que todavía se es joven, pero con mucho más esfuerzo.
En la casa del ahorcado, nombrar la soga es pecado.
La edad de oro nunca es la presente.
En el modo de escupir se conoce el que es baboso.
El que come queso sin pelar, come mierda sin cesar.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
Al capón que se hace gallo, azotallo.
No hay mujer por buena que sea, que cuando mea no se pea.
Bebiendo con la bota, aunque bebas mucho, no se nota.
Al mal año, tarria de seda.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡qué de tiñosos habría!.
Un buen libro es un tesoro: cada hoja, un pan de oro.
Ata bien y siega bajo, aunque te cueste trabajo.
El que espera desespera.
Niña, te aseguro que según tienes la cara tendrás el culo.
Hambre matada, comida acabada.
A tu casa venga quien te eche de ella.
De padres bocois hijos cubetas.
El muerto a la sepultura y el vivo a la travesura.
Este anda más perdido que el hijo de la llorona.
A quien no la teme, nada le espanta.
No hay que hacerle ruido al chicharrón.
Lo difícil lo hacemos para pronto, lo imposible nos tardamos un poquito más.
Los enemigos del hombre son tres:Suegra,cuñada y esposa.
No hay mañana que deje de convertirse en ayer.
El que llora su mal, no lo remedia
Las piedras no hablan.
Noche toledana. (Irse de farra).
El hábito es al principio ligero como una tela de araña, pero bien pronto se convierte en un sólido cable.
Con caracoles, higos y brevas, agua no bebas.
El frío conoce al desnudo y el mosco al arremangado.